lunes, 10 de julio de 2017

Tenía 5 demonios dentro... U.

Nunca me asusté tanto como este día, pero cómo puedo hacer entender a la gente que no fue mi culpa: mi amiga está poseída por 5 demonios…

Todos me tomaron por loco y ahora estoy encerrado entre 4 paredes, todavía me pregunto qué pasó con el vídeo de mi cámara, ¿quién lo tiene?, era la única forma para mostrar que no era culpable, ahora no puedo hacer nada, ¿quién podrá salvarnos?, ¿quién podrá salvarme?…

……

Un día estaba caminando con mi amiga Florencia, ella me contaba que conocía un lugar en donde vendían cosas de magia negra, pero que nunca se había animado a entrar porque le daba miedo, ella me preguntó si la podía acompañar porque quería ver cómo era el lugar y si era cierto todo lo que le contaban sus compañeros, yo riéndome de lo que ella me contaba le dije que sí, pero que la próxima vez no crea en tantas tonteras de lo que le dicen los demás…

Llegamos a esa tienda, tenía un nombre llamado Nybras, en su entrada, habían muchas muñecas de porcelana, eran de diferentes tamaños, además era un cuarto muy grande lleno de ellas. Decidimos pasar a otro cuarto pero era muy difícil porque, a cada paso que dábamos, observábamos como que si las muñecas nos siguieran con los ojos…

Llegando al otro cuarto, vi muchos libros, con una estrella y números en el medio, mucho no me fijé porque creía que todo era falso y solo los ponían para dar un aspecto tétrico a ese lugar, de repente sentimos que alguien pasaba por detrás de nosotros, caminando lentamente, el lugar estaba oscuro y no se veía muy bien…

Nos dimos la vuelta y vimos un hombre muy viejo, tenía una tunica de color azul oscuro y caminaba medio encorvado, el hombre nos miró y dijo que era lo que queríamos…

Florencia le dijo al hombre que quería un collar de los que estaban colgados en una vitrina, el hombre fue caminando y le preguntó cuál de todos era el que se iba a llevar…

Ella le dijo que quería ese que parecía que tenía una víbora en una cruz, el hombre sorprendido miró a Florencia, le dijo que ese collar lleva con él mucho tiempo, casi 23 años y en todo su tiempo nunca nadie se sintió atraído por él, decidió regalarle el collar y nos dijo que ya estaba por cerrar…

Cuando salíamos de esa habitación, observamos que todas las muñecas tenían manchas en la cara, como que si estuvieran llorando, nosotros pensamos que el hombre lo hizo para que nos diera miedo, al salir, sentimos como un llanto de una mujer, como que si estuviera sufriendo, pero no le dimos importancia y nos fuimos…

Flor me invitó a quedarme en su casa ese día, para que molestemos y veamos películas, le dije que sí, creo que fue la peor decisión que tomé en mi vida…

Llegando la noche, veo a mi amiga usando ese collar que le regalaron, sin darle importancia, prendí mi cámara de filmar y comenzamos a molestar hasta que nos pusimos a ver la tele y comer pizzas, aquí comienza todo lo malo…

Recuerdo que eran las 4 de la mañana cuando desperté asustado, no sabía en qué momento quedé dormido pero había sentido como que si alguien me hubiera jalado la pierna, recuerdo que estábamos solos, porque sus padres habían salido así que no podría ser nadie, solo mi amiga, me levanté de la cama y quise prender la luz, sentí que ella me dijo que tenia frío, y dijo si la podía abrazar…

Me acerqué lentamente a su cama, y puse mis brazos sobre ella, estaba helada, le pregunté por qué me tocó el pie, pero no me dijo nada, solo empecé a sentir que ella no podía respirar…

Agarré la cámara que estaba en su mesa de luz y prendí la luz que tiene para filmar, su piel estaba pálida, y sus ojos tenían grandes ojeras que parecían como si estuviera dormida…

Quedé sorprendido, pensaba que estaba volando de fiebre, cuando la quise tocar, sentí que lentamente se habría la puerta que estaba detrás mío, me di la vuelta y cuando alumbre con la cámara no había nadie, me volví a poner de frente y vi que Flor ya no estaba en su cama, la empecé a buscar en medio de la oscuridad con la cámara y pude ver que estaba parada en la esquina de la puerta cerca del baño que daba con su sala…

Le dije que venga y dejara de jugar, ella me miró seria, hizo una sonrisa, levantó su mano y agarró uno de sus dedos, me respondió diciendo que esto era lo ´último que iba a ver de su amiga, vi que empezó a doblárselo hasta que se lo quebró, siguió girando el dedo, hasta que se podía ver la sangre brotar de los costados, ella no mostraba dolor alguno, era como que si no fuera ella…

Mirando lo que estaba haciendo, fui a detenerla pero la puerta de su pieza se cerró sola, como que si el viento la hubiera cerrado, quise forcejear pero no pasaba nada, parecía como que si le hubieran puesto llaves…

Quise prender la luz, pero no había electricidad, comencé a gritarle a Flor para que dejara de jugar y que me abra la puerta, de repente, la puerta se abrió sola y tenía escrito con sangre un mensaje diciendo “Te Animas a Jugar Conmigo”…

Nervioso empecé a alumbrar con la cámara, toda la casa estaba oscura, sentía gritos y risas por todos lados, agarré un palo de jockey que era de ella y comencé a caminar lentamente por el comedor de ella, en el medio del comedor había una mesa, vi que la sangre se dirigía hasta debajo de ella, y cuando alumbre pude ver a Florencia que se estaba cortando sus labios con una tijera y pedazos de carne a lado de ella, tenía un ojo sangrando y cortada las orejas…

Me miró fijamente y me dijo, “te gusta cómo se ve tu amiga, ahora es más linda”, sorprendido por lo que estaba pasando quise creer que todo esto era un sueño, pero al ver que ella se estaba acercando gateando, corrí hasta donde estaba el baño a refugiarme…

Sentía que golpeaba muy fuerte la puerta y que empujaba con una fuerza impresionante, metía sus dedos sin uñas y su lengua por debajo de la puerta, cuando me estaba a punto de dar por vencido, siento que alguien entra en su caza… Eran sus padres con su hermano menor…

Al sentir el grito de la madre, decido salir rápidamente pero no los encontraba…

Comencé a revisar toda la casa, pero cada vez sentía como que si alguien corriera detrás mío, decidí ir al cuarto de arriba de su casa, pero al subir las escaleras, veo como que si hubieran pelucas con cuero, lentamente me agaché y al tocarlas pude ver la sangre que tenía, que era muy pegajosa, pensaba que se había arrancado el cabello, no me di cuenta hasta que vi a sus padres colgados en las escaleras, no tenían pelos ni cuero cabelludo, ella les había arrancado los pelos…

Sus caras no tenían ojos ni tampoco labios, en sus estómagos estaba escrito, “(padre), apresúrate en encontrar al pequeño, (madre) veremos si llegas a tiempo antes de que te atrape”, levantando la mirada pude observar que ella estaba mirándome sonriente y subió las escaleras…

No entendía qué estaba pasando, por qué mi amiga se estaba haciendo daño y por qué mató a sus padres, pero no quise quedarme quieto antes de encontrar a su hermanito, subí las escaleras rápidamente fijándome que ella no este cerca mío, había un pasillo hasta donde estaban las habitaciones de su hermanito y de los padres…

En la pared al final del pasillo estaba escrito: “cuál camino eliges”…

Ciegamente corrí hasta la habitación del hermano y cuando empujé la puerta pude ver a su hermanito con un palo que le había perforado su boca hasta salir por su espalda y con dos agujas de tejer clavadas en los ojos, sus piernas todas lastimadas llenas de clavos y sus pequeñas manos cortadas…

Me saltaron las lágrimas por el niño que solo tenía 4 años y quería mucho a su hermana, mis manos estaban paralizadas, quería tocarlo pero estaba todo lastimado, sentí una riza muy fuerte en la casa, parecía la de un hombre, cerré la puerta de la habitación de su hermano y la trabé con la cama…

Sentía golpe tras golpe en la puerta, se estaba quebrando, sabía que ya era mi hora, me fijé rápidamente si no había algo en el cuarto y en la pared, pude ver una cruz colgada, al sacarla la envolví en el palo de jockey y esperé el momento para que ella entrara…

Puse la cámara con luz en la mesa de luz para que se confundiera y valla hasta ahí, al romper la puerta, pude ver cómo entraba sus brazos y rápidamente se metió por ese pequeño hueco, se dirigía a la cámara, me levanté y con la parte donde tenía envuelta la cruz en el palo, le pegué en la cabeza dejándola inmóvil…

Agarré un par de sabanas y comencé a atarla, la saqué de la pieza y fui hasta donde estaban las escaleras, la colgué desde sus brazos y cuando la alumbré con la cámara pude ver una cortada profunda que tenia en su ojo izquierdo, al observarlo pude ver cómo abrió su otro ojo y comenzó a gritar diciendo que la liberara…

Agarré la cruz poniéndola cerca de su frente, le dije quién era y por qué le hacía esto a mi amiga…

Me contestó diciendo “realmente tu pregunta tendría que ser quiénes somos y por qué estamos jugando con este pedazo de carne”

Enojado comencé a rezar, mi amiga o mejor dicho quienes estaban dentro de ella comenzaron a gritar y a decirme malas palabras, hasta que volví a preguntar quiénes eran y por qué le hacían eso a mi amiga…

Respondieron “Somos 5 los que están en el cuerpo de tu amiga, el primero se llama “Eurynomus unos de los príncipes del infierno que le gusta alimentarse de los muertos”, el segundo se llama “Abaddon rey de los demonios del infierno”, el tercero se llama “Mastema líder de los Ángeles caídos”, el cuarto “Thamuz el embajador del infierno”, y por último yo el que nadie cree que existe, el ángel que fue desterrado y encerrado hasta que se escapó, el que fue derrotado por un arcángel por el poder de su señor. Soy el señor de toda la maldad, la violencia y la muerte en el mundo, soy “El Diablo, líder, rey y poseedor del infierno”…

Al oír esto fue algo tan escalofriante, su cara comenzó a deformarse y a tomar un aspecto monstruoso, sus ojos parecían de un lagarto, vi que su collar estaba por dentro de su piel, le pregunte si ese collar era el que había causado todo esto y que significaba Nybras que era el nombre de la tienda…

Me dijo “Nybras es el demonio encargado de ser publicista y comerciante del infierno, fue el demonio que nos regaló ese collar, además él fue el que hizo que tu amiga se fijara en ese collar en el cual estábamos nosotros, esperando un cuerpo para matar gente, y cuando la posesión está completa, el collar empieza a entrar por dentro de la piel de la persona hasta unirse, después nada ni nadie la puede salvar, a menos que quieras matar a tu amiga”…

Agarré fuertemente el palo y me puse a pensar, me saltaban las lágrimas, pero era la única forma para detener y que ella pueda descansar, sentía las risas de los demonios burlándose…

Ya había tomado una decisión, matarla para que esos demonios no le hagan ni tampoco hagan más daño a nadie, fui hasta la cocina y agarré un cuchillo, lo puse en su cuello, cuando estaba a punto de cortarle la garganta, entraron por la puerta un par de personas, me tiraron y comenzaron a golpear, era la Policía…

Vi a mi amiga colgada y comenzó a gritar “suéltenme, está loco, mató a mis padres y hermano”. Quedé congelado, no podía creerlo, los demonios se estaban haciendo pasar por mi amiga, negué todo, dije que estaba poseída, que traten de acercarle la cruz a la cabeza o que miraran el video, pero no me creyeron, me apuntaban en la cabeza con un arma y me decían que si volvía a hablar, me iban a pegar un tiro y que no había ninguna cámara…

Salí de la casa y pude ver a todos los vecinos que me tiraban piedras, mis padres que decían que era una vergüenza, nadie sabía nada, no tenía la culpa, me subieron a la patrulla y en otra iba mi amiga, o mejor dicho ellos…

Al llegar a la comisaría, me golpearon hasta quebrarme un brazo y una pierna, y me metieron a la celda, mientras que mi amiga estaba sentada siendo atendida por los médicos que estaban en la comisaría, comencé a gritar que estaba poseída, pero no me hacían caso…

Ahora solo faltan minutos para la muerte, estoy lastimado, inmóvil, ¿qué puedo hacer? No me creyeron cuando les avisé…

Se acaba de cortar la luz, siento a esos policías gritando y disparando, quise advertirles pero no importa, nada cambiará, cuando me fijé en la ventana de la puerta, pude ver su cara que estaba mirándome, se corrió rápidamente y comencé a oír pasos, cada vez más fuertes…

Hasta que dejaron de sonar los pasos y entré en medio de la oscuridad de la celda…

Una luz se veía, mi cámara estaba adentro prendida y filmándome sentado…

Sentí una mano muy fría en mi hombro y la otra en mi garganta…

Y en la oscuridad se sentían las palabras que me decían…

“¿Tienes miedo a jugar?”…

Quiero ir a casa. K.

Es extraño como las cosas pasan a veces. De un día para el otro la vida deja de tener sentido, y nos recluimos en el interior de nosotros mismos buscando un escape del mundo actual en nuestro mundo, gris y frágil como las cenizas de un cigarrillo.

¿Por qué escribo esto? Se lo he preguntado a cada hoja de papel de mi cuaderno durante cada uno de todos estos días tan oscuros.

Tal vez es mi manera de huir al putrefacto mar infernal de muerte en vida que se agita ahí afuera con oleadas de muerte que devoran la tierra.

Perdí la esperanza cuando vi madres arrancarles los intestinos a sus bebes y devorar sus entrañas como perros sedientos por la sangre de un niño.

Sé que estoy muerto, como todos, como todo…

“Quiero ir a casa” Siempre recordaré esas palabras que oí decir a una niña de tan solo once años mientras el sadismo vicioso hecho cuerpo le arrancaba la lengua y dejaba que se ahogara en su propia sangre mientras devoraba sus ojos.

Yo también quiero ir a casa…Amelia… agradezco que no vivas para ver esto.

Estoy tan cansado de correr. Siento que fueron años desde que abandoné el pueblo y me escondí en el granero de esta granja. Años de dolor, años de suplicio mientras el mundo se devora a sí mismo y los cielos regurgitan llamas sobre el.

Tal vez nos merecíamos esto… Después de todo, nosotros creamos esa cosa, enviciados en nuestra avaricia por conquistar todo el mundo, Condenamos a todo ser vivo sobre esta tierra. Fue tan fácil como escupir hacia arriba y esperar a que nos cayera en la cara.

Pero… no puedo con mi naturaleza optimista, y espero que alguien, en algún lugar, de alguna manera, logre encontrar la solución a todo este desastre.

Sé que alguien lo hará, estoy seguro.

Recuerdo cuando todo empezó, hace dos semanas.Mucha gente corrió a saquear almacenes y supermercados y tiendas de armas y hasta bancos. Al final nada de eso les ayudó a vivir.

Otros corrieron y se encerraron en sus iglesias, a esperar a que la muerte llamara a las puertas de la casa del Señor.Y el Señor no los salvó.

Hubo quienes corrieron a sus hogares a abrazar a sus familias, a abrazarlas fuerte y a esperar el inevitable final, juntos, como una familia.

Papá… Mamá… ¿Ya les dije que los quiero? jamás pude decirles cuanto los amaba y ahora solo me quedan fotos y recuerdos que no durarán por mucho.

Yo corrí a casa, a abrazar a mi pequeño Banyo, lo acaricié por última vez, le dí comida por última vez y le quite la correa, dejándolo irse libre por la calle. Sabiendo que no volvería a verlo nunca más.

Ahora estoy solo yo, mi cuaderno y aquél pobre sujeto que he visto sentado en la entrada de la pequeña casa meciéndose con somnolencia en una mecedora disfrutando del que estoy seguro, es el último de sus cigarrillos.

La espesa niebla que ha descendido sobre el pueblo ha venido a buscarnos.

Las huestes de muertos han llegado hasta nosotros siguiendo nuestras almas solitarias y desconsoladas.

Tengo una sola bala en mi revolver, ojalá pudiera compartirla con el tipo de la mecedora. Pero viendo sus ojos, sé que está muerto por dentro desde mucho antes que esto comenzara.

Falta poco para verte de nuevo Amelia. A tí y a Banyo…
Tal vez podríamos ir de picnic al campo, como en los viejos tiempos. Eso me gustaría… me gustaría mucho.

Nunca pensé que el metal de un arma fuera tan helado.
Puedo escuchar los gemidos de esas cosas hambrientas aproximándose… no falta mucho tiempo.

Estoy tan cansado.
Y solo… solo quiero ir a casa…

Realismo. D.

Las paredes y postes de la pequeña localidad de High Bow se veían cubiertas de llamativos carteles de color amarillo, en los cuales, en grandes letras negras, podía leerse…: LA COMPAÑÍA TEATRAL DE MONSIEUR DELACROIX SE COMPLACE EN PRESENTARLES LA OBRA “LA MALDICIÓN DEL HOMBRE LOBO”. Y un poco más abajo, en letras más pequeñas…: “PRESENTANDO A SIR JOHN SALLINGER Y LADY MARY CRAWFORD EN LOS PRINCIPALES PAPELES”.

Sí, esto era lo que podía leerse en los sugestivos carteles. Pero la realidad de la obra era otra muy distinta…

Tarde de ensayo en la vieja biblioteca de High Bow, habilitada por la pequeña compañía teatral de Jean Delacroix como improvisado teatro.

Sobre la tarima prepara a tal efecto, tres únicas personas, Jean Delacroix, y sus actores principales, John Sallinger y Mary Crawford.

-¡Mon Dieu, Monsieur le Sallinger, esto es horrible, horrible! –El director de la obra y dueño de la compañía, un pequeño hombrecillo de origen francés, de largo y rizado cabello negro dio un par de pasos hacia el primer actor de su troupe teatral, meneando su índice derecho con aire un tanto amenazador-. ¿Qué le ocurre, mon ami? En mi vida he visto una interpretación peor.

John Sallinger se limitó a clavar sus ojos azul cielo en los del francés y a encogerse de hombros.

– Très mauvais, très mauvais! –Mientras Delacroix agitaba la cabeza de un lado a otro, con expresión entre furiosa y derrotista-. Jamás he visto semejante desastre –el francés se volvió de nuevo hacia Sallinger-. ¿Y tú te hacer llamar acteur? ¡Necesito más realismo, mon Dieu, más realismo!

-Monsieur Delacroix, me ofende con sus palabras-. John Sallinger apretó los puños y se encaró con el hombrecillo, los ojos chispeando de furia. Después bajó de la tarima y se encaminó hacia la puerta de la biblioteca municipal de High Bow-. ¡Ha de saber que yo he trabajado para las mejores compañías de teatro del país, con directores de primera categoría! –Casi había llegado a la puerta de salida, cuando retrocedió de nuevo hacia el entarimado y volvió a subir para dirigirse hacia el pequeño director de la compañía-. ¡Usted no lo entiende, maldita sea! S-soy incapaz de interpretar nada en lo que no crea…

-Pardon? –El pequeño francés enarcó ambas cejas en actitud claramente sorprendida-. Je ne comprends pas.

-Sí, maldita sea. ¿Cómo demonios puede creer alguien, en pleno siglo veinte, en hombres lobo, vampiros y otros cuentos por el estilo?

-Maintenant, vous comprenez, mon ami… –Finalmente, Jean Delacroix se encogió de hombros y, seguidamente, añadió- : Pero estrenamos esta noche…

-Necesito despejarme. Lamento haber sido tan brusco –tras estas palabras, y visiblemente avergonzado, Sallinger volvió a encaminarse hacia la escalerilla de acceso a la tarima, no sin antes dirigirse hacia la primera actriz de la compañía, Mary Crawford-. ¿Me acompaña, señorita Crawford?

La bella joven miró por un momento al dueño de la compañía, que hizo un leve gesto afirmativo con la cabeza al tiempo que se daba la vuelta, agitando levemente los brazos por encima de sus rizados cabellos negros diciendo…

-¿Qué más da, si todo se ha ido ya al traste?

-¿Me invita a un trago, señor Sallinger? –Preguntó Mary al tiempo que se cogía graciosamente del brazo de su colega de escenario.

-Por supuesto –respondió el primer actor de la pequeña troupe teatral con una sonrisa-. Nos irá bien a los dos.

Se despidieron del director de la compañía con un leve cabeceo, y salieron a la calle.

Anochecía, y el lugar estaba desierto. Tan sólo alguna pareja de enamorados que, cogidos de la mano, paseaba a la mortecina luz de las farolas.

John y su compañera no tardaron en encontrar un local donde apaciguar su sed y, un vez dentro, caminaron, sin dudarlo, hacia la barra.
-¿En qué puedo servirles? –El barman, un hombre alto y gordo, les dedicó una amistosa sonrisa. Sostenía en su rechoncha diestra un vaso de cristal, y en la zurda un paño húmedo.

-Un whisky solo, por favor –pidió Sallinger con gesto cansado.

-Un Bloody Mary –pidió su compañera con una sonrisa.

Al oír a la joven, el orondo barman se apresuró a responder que aquel era un simple bar de pueblo y que no servían cosas tan sofisticadas como lo que ella acababa de pedir, así que la joven actriz se tuvo que conformar con un Gin Tonic.

Luego, el camarero volvió a centrar su atención en Sallinger.

-Corríjame si me equivoco –empezó en tono cauteloso-. ¿No son ustedes los actores de la compañía teatral que llegó al pueblo esta mañana? –Mientras hablaba, colocó dos vasos sobre el mostrador, y se dispuso a servirles lo que habían pedido.

-En efecto –respondió John en tono aburrido-. Somos actores –seguidamente, tomó su vaso, tras alzarlo ante su cara en mudo brindis, se bebió el contenido de un sólo trago –Un whisky excelente –dijo, y volvió a dejar el vaso sobre el mostrador.

El barman, asintió con un ligero cabeceo y una sonrisa, y se apartó de la pareja, dispuesto a continuar con las labores propias de su oficio.

Tras unos breves instantes en silencio, y después de dar un sorbo a su Gin Tonic, Mary Crawford habló.

-¿De verdad eres Lord, John?

Sallinger dedicó a su compañera una enigmática sonrisa antes de responder.

-No, por Dios. En realidad el título de Lord pertenece a un tío abuelo mío –John dedicó a la joven otra enigmática sonrisa y añadió-: Pero eso es algo que nuestro pequeño amigo francés no tiene por qué saber.

-Ah –la joven, como respuesta, sonrió graciosamente, y dió otro trago a su bebida.

Media hora más tarde, la pareja de actores salía del bar charlando animadamente.

-¿Vienes a seguir con el ensayo? –Preguntó Mary mientras se ponía su abrigo de imitación de piel, pues la temperatura había descendido unos cuatro grados durante su estancia en el local-. Recuerda que estrenamos dentro de… -Miró su reloj de pulsera-, un par de horas.

-Ve tú –se apresuró a responder él-. Yo prefiero pasear un poco, si no te importa volver sola a la biblioteca y enfrentarte a las iras de monsieur Delacroix.

-Pero, ¿y el ensayo? –Insistió la joven, aunque consciente de que no iba a conseguir hacer cambiar de opinión a su compañero.

-¿Para qué? ¿Para hacer de hombre lobo? –Jonh crispó ambas manos a la altura de su rostro, y emitió un gruñido, al tiempo que mostraba los dientes en un divertida mueca que pretendía parecer amenazadora-. No, gracias. Prefiero pasear un rato, a ver si encuentro una forma de meterme en el papel.

-Como quieras –Mary se encogió de hombros, y tras dedicar a Sallinger una agradable sonrisa, se encaminó de vuelta hacia el improvisado teatro de la biblioteca pública de High Bow.

Una vez a solas, el joven actor decidió que tal vez fuera buena idea recorrer la pequeña localidad.

Llevaba andando unos veinte minutos, cuando sucedió algo peculiar.

John Sallinger se había alejado lo suficiente como para llegar a la zona más pobre de High Bow ; un lugar sucio, lleno de chabolas y casuchas medio derruido, donde niños harapientos correteaban medio desnudos y descalzos, y vagabundos de demacrado aspecto, tendían la mano en busca de una limosna que gastar en vino.

-¡Señor, eh, señor! –John se detuvo sobresaltado ante la visión de la vieja, que extendía la mano hacia él con gesto suplicante.

-¿Q-qué quiere usted?

-¿No tendría usted unos pocos peniques para una vieja necesitada?

-Por Dios! –Con gesto impaciente, el actor apartó a la anciana de su camino, dispuesto a regresar a la biblioteca del pueblo, con un poco de suerte, aún podría ensayar un poco antes del estreno de la obra-. ¡No tengo tiempo que perder con alguien como usted, señora!

Y entonces… Ocurrió.

La anciana, que en realidad era una vieja zíngara, apretó los labios, se besó el pulgar y el índice juntos y escupió a los pies de Sallinger con rabia, tras susurrar unas extrañas palabras en un idioma aún más extraño.

Después, le dedicó una misteriosa sonrisa, mostrándole unos dientes picados y amarillentos por las caries y el tabaco, y se alejó de él renqueando.

Un tanto confundido, el joven actor se quedó mirando como la vieja se alejaba y desaparecía tras una esquina, desapareciendo por fin de su campo de visión.

Aún permaneció Sallinger allí parado, en medio de toda aquella podredumbre y deshechos humanos, hasta que finalmente decidió emprender el camino de vuelta a la biblioteca del pueblo.

Aquellos que lo vieron, afirmarían después que John Sallinger caminaba tambaleándose, como ébrio de alcohol.

Y llegó al teatro improvisado en la sala de lectura de High Bow.
-Mon Dieu, monsieur Sallinger! Jean Delacroix dejó escapar un pequeño grito cuando su actor estrella entró en la bibilioteca-. ¿De dónde diablos sale? Falta poco para que la obra dé comienzo.

-N-no pasa nada –tartamudeó el actor tambaleándose levemente para espanto del director de la compañía-. S-sólo estoy un poco mareado.

Eran las diez y media de la noche.

Faltaban treinta minutos escasos para el gran estreno.

Finalmente, y acompañado por Delacroix y uno de sus compañeros de reparto, Sallinger fue conducido hasta un pequeño recinto situado tras el entarimado, donde le fue ofrecida una infusión, con el fin de aplacar su misterioso malestar.

-Comment êtes-vous, cher ami? –El Francés, apoyado en la puerta del cuartito, miraba expectante al joven actor- ¿Cree que podrá…? Ya sabe…

-Sí, creo que sí –John sacó un pañuelo de su bolsillo y se secó el sudor que perlaba su frente.

-Fantastique!!! –Palmoteó el pequeño galo con alegría-. ¿Preparado para salir a escena?

Ante esta pregunta, Sallinger respondió con un leve asentimiento y una tímida y cansada sonrisa.

Y así, a las 23:00 de la noche, se alzó el telón ante las miradas impacientes y expectantes de los habitantes de la pequeña ciudad de High Bow.

Y llegó la escena en la que Sallinger había depositado todos sus temores…

Sobre el entarimado, John Sallinger y Mary Crawford.
En primera fila del público, el director de la compañía, Jean Delacroix.

La escena simulaba el interior de una cabaña en medio de un bosque, donde los personajes interpretados por John Sallinger y Mary Crawford, Edgar y Sally, hablaban, a punto de descubrir el terrible secreto de él…

-Edgar: (Llevándose las manos al pecho, en actitud compungida) ¡Querida Sally, nuestro amor es imposible!

Vestían ropas de época. Él de leñador, ella un elegante traje de estilo victoriano.

-Sally: (Dejándose caer en una silla de madera situada a su lado) ¿Por qué, oh, amado mío? Sabes que no me importa nuestra diferencia de clases.

-Edgar: (Arrodillándose a los pies de la joven y tomando su suave y pálida diestra entre sus encallecidas manos de leñador) No es por eso, oh, amada mía. Bien lo sabes. (Vuelve la cabeza con aire avergonzado). El motivo, amor mío, es otro…

Los dos jóvenes se alzan, abrazados tiernamente el uno al otro.

-Sally: (Apoyando su mejilla izquierda en la camisa de cuadros de su amado) ¿Cuál es el motivo que te aparta de mí? ¡Necesito saberlo!

-Edgar: (Aparta a la joven suavemente, y se acerca a una de las ventanas de la cabaña) ¿Has oído hablar de la bestia que está aterrorizando la comarca?

-Sally: ( Lo mira con un brillo de terror en sus bellos ojos, al comprender lo que su amado está intentando decirle) ¡Dios mío, no!

-Edgar: ¿Entiendes ahora por qué nuestro amor es imposible?

-Sally: (Sollozando desconsolada) ¡Amado mío, puedo ayudarte!

-Edgar: (Con voz firme) No puedes hacer nada. Nadie puede hacer nada por mí.

-Sally: (A voz en grito) ¡DÉJAME INTENTARLO AL MENOS!

En ese momento, y ante los aterrorizados ojos de su amada, el joven leñador comienza a sentirse mal y, temblando, se hinca de rodillas en el suelo.

-Edgar: (Entre jadeos y quejidos de dolor y angustia) ¡Corre, Sally, vete! ¡No quiero hacerte daño!

-Sally: (Paralizada por el terror y la sorpresa) ¿Q-qué te está pasando?

Y en ese preciso instante, John Sallinger-Edgar, puede ver y oír a la vieja gitana, mostrándole su picada y sucia dentadura y haciendo ese extraño gesto con los dedos.

Y entre el entusiasmado público asistente, el pequeño director francés palmoteaba y lloraba, frenético y emocionado, ante la actuación de su actor estrella.

– Fantastique!!! –Gritaba entusiasmado-. Quest-ce réalisme!!! –Aullaba apasionado-. Mon dieu!!! –Exclamaba el hombrecillo.

Mientras, sobre el improvisado escenario, John Sallinger clavaba una mirada de auxilio en su amiga y compañera de reparto, al notar como todo su cuerpo se estremecía, y un gruñido, profundo y lejano, brotaba de su garganta…

Un cuento de hadas. D.

Año 1590. Algún lugar de Europa:

Dos niños corren por un espeso bosque huyendo de algo, algo maligno, terrible. Corren para salvar sus vidas.

-¡Vamos, Elisa, corre! –El niño, un muchacho de rubios cabellos y grandes ojos azules se detiene y le tiende la mano a su compañera, una niña pequeña, de apenas siete años, de grandes ojos negros que, agotada tras la frenética carrera entre los árboles, se ha parado un momento a descansar.

-¡N-no puedo más, Cedric! –Elisa clava sus enormes ojos negros en los de su hermano mayor, mientras jadea y se deja caer de rodillas en el duro suelo del bosque.

-Anda, ven –Cedric, por su parte, se limita a sonreír y a señalarse la espalda con los pulgares-. Sube a caballito, yo te llevaré.

Elisa mira las delgadas espaldas de su hermano y luego, tras un levísimo momento de duda, se aferra con fuerza al cuello del muchacho.

Y siguen corriendo hasta llegar a una pequeña casita de madera, de cuya chimenea surge una fina y ondulante columna de humo blanco.

-Mira, Elisa –dice el niño señalando la cabaña-. Quizás ahí viva alguien que pueda ayudarnos.

En ese momento, y como respuesta a las palabras del muchacho, un relámpago corta el cielo nocturno y cae a pocos metros de ambos niños que, aterrorizados, echan a correr hacia la casita, aporreando con fuerza la puerta de la misma una vez han llegado a la entrada de la pequeña y frágil construcción.

-¡Ya va, ya va! –Un instante después, una pequeña anciana abre la puerta y sonríe al ver a sus jóvenes visitantes-. ¿Quién viene a mi casa a estas horas de la noche?

-Buenas noches, buena señora –Cedric, muy educadamente, extiende su mano en señal de saludo-. Venimos desde muy lejos, y estamos cansados y hambrientos. ¿Sería usted tan amable de darnos cobijo esta noche hasta que pase la tormenta?

La vieja mira un momento por encima de ambos muchachos, y luego se aparta para dejarles entrar.

-Claro, jovencito. Una vieja solitaria como yo siempre agradece las visitas.

Una vez dentro, y tras agradecer a la anciana su amabilidad, ambos niños toman asiento en dos de las cuatro sillas que rodean la única mesa que los pequeños ven en el interior de las cabaña.

-Y bien, niños –también la vieja toma asiento y clava sus ojillos en sus dos visitantes-. ¿De dónde salís vosotros? –seguidamente, vuelve a levantarse y tras coger tres platos de una vieja alacena, los llena del humeante guiso que hierve en el interior de una enorme perola de barro-. El bosque no es buen lugar para dos niños pequeños; ¿Nunca os han dicho eso vuestros padres?

Sin decir una palabra, Cedric y Elisa toman sus cucharas y dan buena cuenta del delicioso alimento, ante la atenta y bondadosa mirada de su anfitriona.

Una vez han dado buena cuenta del contenido de los platos, el niño comienza a hablar.

-Me llamo Cedric, y ella es mi hermana pequeña Elisa.

-Hola –la niña alza una manita en señal de saludo, al tiempo que sonríe tímidamente.

Al cabo de unos minutos, la anciana queda al corriente de cómo los dos hermanos fueron abandonados por sus padres a la entrada del bosque; de cómo llegaron caminando a un viejo caserón, donde buscaron refugio, sin sospechar que allí habitaba un cruel y malvado ogro, que intentó darles caza soltándoles a sus horribles y feroces perros, y de cómo huyendo de los canes, habían llegado a la casita de la anciana, donde ahora se encontraban.

-Pobrecitos. Pobrecitos niños –se compadece la anciana, al tiempo que les sirve un enorme pedazo de pastel de chocolate.

Después les prepara una cama cerca de la lumbre y les dice mostrándoles los pocos dientes que le quedan en una sonrisa.

-Aquí dormiréis calentitos, mis pequeños.

-Gracias, anciana –también los dos niños sonríen agradecidos.

Poco después, y tras arropar a los pequeños bajo un par de gruesas mantas les susurra al oído…

-Dormid tranquilos, pequeñuelos. Mañana os ayudaré a encontrar vuestro hogar.

Ambos niños quedan prontamente sumidos en un profundo sueño, y no ven como la anciana se transforma en una horrible bruja, y sale en busca de su hermano, que no es otro que el feroz ogro del que huían los dos hermanos.

Mientras, en una casa lejos del oscuro bosque…

-¡Mis pobres niños! –Una mujer, vestida con ropajes viejos y raídos, llora amargamente, sentada a la puerta de su humilde casa en un viejo taburete de madera-. ¡No debí permitir que los abandonases en el bosque!

-Está bien, mujer, está bien. Ahora mismo marcharé a buscarlos –su marido se acuclilla a su lado y le rodea los hombros con sus fuertes brazos.

-¿De verdad harás eso por mí? –Ella clava una mirada suplicante en su esposo que se limita a apartarse de su lado y a coger una enorme hacha antes de iniciar el camino.

En el cielo nocturno, la luna llena ilumina la senda que lleva hacia el oscuro bosque.

En casa de la bruja, la pequeña Elisa se incorpora en la cama sintiéndose inquieta y asustada.

-Cedric, hermanito, despierta.

-¿Q-qué pasa, Elisa? Tengo sueño y estoy muy cansado. Déjame dormir un poco más.

-L-la anciana… -Tartamudea la niña con los ojos abiertos como platos y temblando de miedo.

-¿Qué le pasa a la anciana?

-¡Es una bruja! –Susurra la pequeña al oído de su hermano mayor.

-¿Qué estás diciendo? –Inquiere Cedric clavando en su hermana una mirada cargada de incredulidad.

-¡La he visto transformarse! –Exclama la niña en un agudo chillido-. ¡Era horrible!

El muchacho, viendo el temor y la angustia de su hermanita pequeña, no puede hacer otra cosa que abrazarla con fuerza para calmarla y consolarla.

-No te preocupes, Elisita –le dice mientras la besa en la blanca frente con ternura-. Nos escaparemos de aquí y buscaremos el camino de regreso a casa.

Mientras en el bosque…

-Buenas noche, buen hombre.

El padre de los dos niños se vuelve y mira a la extraña mujer que acaba de hablarle.

¿Quién es usted? –Pregunta el hombre sin ocultar el desprecio que siente hacia la mujer, vestida con ropas viejas y raídas, y tiene el pelo sucio, enmarañado y gris-. No tengo tiempo que perder, debo encontrar a mis hijos.

-Si me ayuda, yo puedo ayudarle –responde la mujer, dedicando al hombre una enigmática sonrisa.

-¿Cómo? –Hay un cruel tono de burla en la pregunta del hombre-. Dígame, mujer. ¿Cómo podría una pordiosera como tú ayudarme a encontrar a mis hijos, cuando tú misma pareces a punto de caerte muerta de hambre?

-Señor –responde la misteriosa desconocida-. No mire nunca el exterior de las personas –mientras habla sonríe de forma peculiar-; la belleza se ubica en el alma, en el interior.

-Ya ya. Todo eso está muy bien –replica el hombre, frunciendo el ceño con gesto impaciente-. Pero yo debo encontrar a mis dos hijos, y hablando con usted…

-Muy bien, buen señor –la pordiosera se aparta a un lado, dejando paso al padre de los dos niños perdidos. Hay un brillo extraño en sus bellos ojos color esmeralda-. Pero antes déjeme decirle algo…

De repente, y como si un par de fuertes manos lo sujetasen, el hombre queda paralizado sin poder mover un músculo.

Y ante sus asombrados y fascinados ojos, la mujer se transforma en una hermosa hada de largos cabellos dorados y sonrisa angelical.

…Y una voz gélida como la fría brisa de las cumbres heladas.

-Como has sido cruel y desconsiderado conmigo al pensar que era una mendiga, yo, el Hada de los Bosques, te castigo a sufrir el desprecio de los tuyos y la crueldad de tus propios hijos.

Tras estas palabras, la mágica criatura desaparece envuelta en una fragante brisa.

Mientras, los dos niños han conseguido escapar de la casa de la bruja por una ventana, y se han vuelto a internar en el oscuro y siniestro bosque.

-¿Hermanito…?

-¿Qué?

¿Tú crees que volveremos a ver a padre y a madre?

-Por supuesto que sí, Elisita –Cedric se detiene, y acuclillándose junto a la niña, la abraza con fuerza-. Verás como pronto estamos de nuevo en casa.

Tras esto, y más animada, la niña sonríe y devuelve el abrazo a su hermano.

Y siguen caminando, adentrándose cada vez más en el interior del frondoso bosque.

En ese momento, en casa de la bruja…

-¡Mis queridos y dulces niños! –La horrible mujer se acerca a la cama, en espera de encontrar todavía durmiendo a sus dos pequeños invitados-. ¿Estáis dormiditos, pequeñuelos?

De un fuerte y brusco tirón, aparta la gruesa manta y…

-¿Qué sucede, hermana? –Tras la vieja bruja, su hermano el ogro espera impaciente-. ¿Dónde están esos sabrosos niños que me prometiste?

-¡Se han escapado! –La mujer, con los dientes apretando los dientes por la rabia, se vuelve hacia su hermano-. ¡Esos malditos mocosos se han escapado!

-¡Maldita sea! –Masculla el ogro en voz baja.

-No deben haber ido muy lejos. Lo más seguro es que hayan vuelto a perderse en el bosque –tras estas palabras, la horrible bruja se encamina hacia la puerta de su cabaña, decidida a dar con los pequeños Cedric y Elisa.

Antes de salir, se vuelve de nuevo hacia su hermano, que permanece en silencio tras ella, junto a la cama que poco antes ocupasen los dos niños

-¡Vamos! ¿A qué esperas? Si nos damos prisa, aún podemos atraparlos.

Y mientras, en los más profundo de la arboleda, el padre de los dos pequeños sigue su búsqueda incesante.

Hace rato que olvidó las extrañas y crípticas palabras del Hada del bosque, y tan sólo le preocupa el encontrar a sus dos vástagos y regresar a su casa junto a su esposa.

De repente, dos pequeñas y familiares figuras surgen de entre los árboles…

-¡Hijos míos! –Exclama el hombre, corriendo a abrazar a los dos pequeños.

Y entonces ocurre algo terrible…

El hombre recuerda las palabras dichas por el Hada de los Bosques.

“…, te castigo a sufrir el desprecio de los tuyos y la crueldad de tus propios hijos”.

-¿Qué quieres ahora tú de nosotros? –Cedric clava en su progenitor una mirada cargada de aversión y odio manifiesto.

-Sí. ¿Qué quieres de nosotros?, tú que nos abandonaste en el bosque a pesar de nuestras súplicas y nuestro llanto? –Se escucha la voz de la pequeña Elisita, mientras alza su mano para señalar a su padre -¡Mereces la muerte!

El hombre, con expresión compungida y arrepentida, se hinca de rodillas en el suelo y, cubriéndose la cara con ambas manos, comienza a sollozar con amargos lamentos.

Al ver esto, sus dos hijos, abrumados por la crueldad con la que han tratado a su padre momentos antes, se acercan al hombre y le tienden las manos.

-¡Perdonadme, hijos míos! –El hombre, aún con lágrimas en los ojos, extiende sus brazos y abraza a los dos niños-. ¡Nunca volveremos a separarnos, os lo prometo!

Tras esto, y cogidos de la mano, los tres regresan a casa, junto a su buena madre y esposa.

FIN…
Pero…

¿Qué es esto?

¿Dónde están aquí el terror y la sangre?

¿Y las muertes?

¡Paciencia, amigo lector!

Ahora viene lo bueno…:

Los tres, el padre y sus dos hijos, llegan a la cabaña donde les espera la madre de los niños y esposa del hombre, para encontrarse con un espectáculo dantesco, de auténtica pesadilla.

En el suelo de la vivienda, y con claros signos de haber sido violada, yace la mujer, en medio de un charco de sangre medio coagulada, con la garganta abierta por un profundo tajo.

¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo hemos llegado a esto? Como todos recordaréis, la bruja y su hermano el ogro habían salido en busca de los dos niños. Y la búsqueda los llevó a la casa donde la buena mujer esperaba el regreso de su esposo y sus hijos. La pobre y aterrada esposa se vio sorprendida por la llegada de los dos monstruosos hermanos que, tras violarla y vejarla salvajemente, la habían degollado.

Desconsolados, el hombre y sus dos hijos se abrazan al cuerpo sin vida de la mujer, sin darse cuenta de que los dos monstruosos seres todavía rondaban la humilde cabaña.

De repente, la puerta de la casita se abre lentamente, dejando escapar un leve crujido de madera, y el Hada de los bosques entra en la vivienda, seguida por la bruja y el ogro.

-¡Oh, poderosa y bondadosa Hada de los Bosques! –Al verla, y esperando que el mágico ser los ayude, el padre de los niños se arrodilla ante la hermosa dama-. ¡Socórrenos a mí y a mis hijos, yo te lo ruego!

Como toda respuesta el Hada le dedica una gélida sonrisa.

-¿Qué os ayude imploras? ¿Acaso ya has olvidado lo que te dije antes?

-¡NO, POR FAVOR! –Grita el hombre mientras se gira hacia sus hijos para ver algo que le hiela la sangre en las venas.

Los niños sonríen con sonrisas malignas y estúpidas, mientras el ogro ordena a sus sabuesos atacar al hombre que, entre angustiosos gritos, intenta protegerse de las feroces dentelladas de los canes…