domingo, 11 de junio de 2017

El niño vampiro. K.

Una pandilla formada por cuatro chicos y tres chicas, estaban de pie observando detenidamente, un viejo edificio, abandonado y muy antiguo. La pálida luz de la luna llena daba al edificio un aire fantasmal, y espeluznante. Uno de los chicos se acercó más a la puerta.

Seguro que este lugar esta embrujado. Después se rió.
Todos rieron, hacía mucho tiempo que dejaron de creer en esas viejas y absurdas leyendas de brujas, fantasmas, hombres lobo, vampiros, pero Mark, uno de los chicos no rió.

– Este edificio puede que esté embrujado de verdad, eso hizo que se rieran más.
– ¿Por qué?, preguntó una chica rubia sonriendo…
– Porque esta casa tiene una historia, una historia macabra.
– Cuéntala, dijo otro chico de pelo oscuro.

Vale: Este edificio antes, en la edad media perteneció a un castillo, allí la santa inquisición capturaba a los herejes, y los torturaban sádicamente, no tenían escapatoria. Los malignos sacerdotes los torturaban sin piedad, y si no confesaban sus errores eran más torturados hasta morir. Una familia de herejes temía que los sacerdotes los torturaran. Y en efecto los capturaron. La familia formada por la madre, el padre y tres hijos pidieron piedad. Pero la santa inquisición no escuchó sus plegarias y ordenaron que los llevaran a la sala de torturas. Les emplearon torturas distintas. Al padre le estiraron los brazos y las piernas, hasta que los huesos se desencajaron y se despegaron. A la madre la ataron a una enorme mesa. Y le hicieron cosquillas en las plantas de los pies con toda clase de plumas. Al final la madre murió de un ataque de risa, a los dos hijos los lincharon sin piedad. Hasta que los mataron.

El más pequeño de 10 años, vio con la más absoluta tristeza y pánico como sus padres y sus hermanos habían muerto. Ahora llegaba su turno, pero esta vez llegó un solo sacerdote y le dijo con maldad:

– No temas lo tuyo será más rápido.

Y dicho esto el hombre abrió la boca y sus dientes se afilaron hasta ser como dagas, su palidez aumentó, y parecía que flotaba en el aire. El pequeño lloraba de terror e intentaba liberarse, pero el sacerdote que se había convertido en una bestia sujetó con fuerza la cabeza del niño. Este sintió el apestoso aliento, y como los dientes se le hundieron en el cuello.

Mark terminó la historia.
– Que historia tan malvada, dijo una chica morena.
– Oye, espera, dijo otro chico. ¿Cómo sabes esa historia con todo detalle?
Porque… ¡Yo era ese niño! Y dicho esto comenzó a flotar, su piel se volvió pálida, y sus dientes se afilaron. Los muchachos aterrados intentaron huir. Pero el monstruo alcanzó al chico del pelo corto y hundió sus colmillos en el cuello hasta matarlo, este tragó la sangre con placer haciéndole tener más fuerzas, lo mismo hizo con la chica rubia y con los demás. Los cadáveres con dos perforaciones en el cuello y totalmente desangrados se hallaban tirados al lado del edificio.

Mientras que Mark reía con maldad. Su diabólica sombra se veía reflejada en la luz de la luna llena. Si la gente encontrara a los chicos muertos en ese estado, al lado del edificio y conocieran la historia. Los vampiros dejarían de ser una leyenda.

La sangre de la luna. T.

Era una noche más en la ciudad. Las luces de neón se reflejaban en los sucios charcos que mojaban las inmundas calles, Patrick y yo nos dirigíamos a un lugar llamado la casa del vampiro Dark, yo no lo conocía y tiempo después de caminar llegamos a su casa la cual parecía estar abandonada. Sin embargo, cuando entramos bajamos al sótano porque se oía música, era un tipo de club de jóvenes de 14 hasta de 69 años, pero todos estaban vestidos de vampiros y yo me espanté por que todos me observaban, mi amigo me dijo que no les hiciera caso era porque no iba vestido como ellos, el me llevó a un rincón del sótano donde estaban unos adolescentes y un señor de 30, eran 4 y é me los presentó.

– Mira el es Araz, Zemlet, Aloov y Epse.
– Hola mucho gusto yo soy James.
– Hola James te agradecemos tu visita a nuestro lugar.

Cuando apenas empezábamos una conversación toda la gente corrió hacia la puerta de salida gritando, de pronto se escuchó un aullido fue cuando uno de los jóvenes nos aventó hacia la puerta y no alcanzamos a ver nada por que cuando caímos al suelo se cerró la puerta. Rápidamente nos fuimos corriendo él se fue a su casa y yo a la mía, eran las 11:00 pm y la calle estaba cubierta de neblina, cuando iba por la mitad de la calle se volvió a escuchar ese rugido y vi una inmensa sombra que tapaba la luz del poste y en esa obscuridad observé como una pequeña botella caía al suelo húmedo me acerqué y la agarré después me fui lo más rápido posible a mí casa.

A la mañana siguiente Patrick pasó por mí y fuimos a la casa a ver qué había pasado. No había nadie solo un enorme hoyo en la pared de la entrada por el que salimos y en el transcurso del camino le conté de la botella y fuimos a mi casa, donde se la mostré, él me comentó que era sangre de vampiro, yo le dije que no era solamente una botellita con sangre o con un líquido rojo, pero no de vampiro, a él le gusta mucho eso de los vampiros. Cuando anocheció íbamos hacia la tienda cuando nos encontramos a los jóvenes del club, sus rostros estaban cubiertos, cuando un lobo gigante los derrumbó, pero sin antes tumbarnos a nosotros y yo traía la botella en la mano, me estrellé contra ella y me clavé cristales con esa sangre, cuando los jóvenes y el lobo voltearon a verme con una mirada de sed y de impresión; me vi la mano y estaba llena de cristales y sangre, todo se quedó quieto, inmóvil y silencioso sólo se oía la acelerada respiración y palpitar de los corazones…

Hasta que se interrumpió ese silencio con el claxon de un carro que se acercaba y el lobo y los jóvenes se fueron, Patrick me aventó al otro lado de la calle y después de que pasó el carro Patrick y yo nos quedamos paralizados en la banqueta, contemplando el cielo de la noche unos instantes después empezaron a caer gotas y pude contemplar cómo lo poco que quedaba de la sangre se escurría por la calle unimos las miradas y cada quien se levantó y se fue a su casa aun en shock ,cuando llegue a mi casa subí a mi habitación sin saludar ni despedirme de nadie, me acosté y me empezó a doler el corazón, sude mucho y tenía calor pero estaba congelado.