jueves, 8 de junio de 2017

Una noche. Michel Leiris (1901-1990)

En el alba de los sentidos
entre dos jardines de cerradas verjas
elevados rastrillos de hierro aprisionando las hierbas y las gotas de agua
una negra mansión se perfila
de la cual amo la triangular pilastra
rematada por pesadas agujas a las que cual forzado sujeta está la noche

No existe tregua
crepúsculo o aurora permanece la torre de agudo tejado
el torreón sobrecargado de trampas
en torno al cual el tiempo monta guardia
auxiliado por sus nocturnos verdugos

A veces el ulular de una sirena
desciende de las oscuras orillas del río hasta las ventanas del sesgado caserón
y su grito penetra las cortinas
aplasta los dorados baldaquinos
para ir extendiéndose hasta formar coágulos en el pliegue de los tapices
fija desnudez

No existe tregua
el ladrido de los perros os acude a golpear la sensual fachada
tras los cristales hombres y mujeres siguen haciendo el amor
y más tarde los miasmas exhalados del río lentamente se aguzan

Una reja de cuerdas dejará que se filtre la acuidad del sonido
Esta voz ajustándose al hueco de todos los oídos
se ocultará en los nidos de termitas
en los huecos de muralla
propalándose por las canales gota a gota como el agua
y gracias a ella sabrá mañana toda la ciudad
que cuando la lámina de las realidades materiales termine de usar prodigiosa vaina de sueño
se desplomará la mansión
abismándose los durmientes
ahogados espantosos
en la reflectante marisma de los antípodas viciados

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984  

Tú. Michel Leiris (1901-1990)

Mi libro de canto dorado que no quiero leer de cabo a rabo.
Mi tarta de aniversario que no precisa de velas para estar iluminada.
Mi alcohol que transporta sin náuseas ni dolor de cabeza.
Mi banco para una inmaterial suerte de carpintería
Mi barco de recreo siempre listo para hacerse a la mar.
Mi violín que se hace melodía en cuanto mi mano roza sus cuerdas.
Mi arma de precisión no atacada por la herrumbre.
Mi aurora en los verdes jardines y en las pilas de carbón.
Mi sendero del bosque jalonado de blancos guijarros.
Mi fábula demasiado maravillosa para sufrir el post-scriptum de una moraleja.
Mi castillo de torrecillas múltiples, desvanecido apenas se baja el puente levadizo.
Mi unidad, en la presencia y en la ausencia.
Mi alfabeto -de arco iris a zodíaco- con viñetas pintadas en los tonos más ácidos,
                    y en los tonos más suaves.
Mi desgarrón y lo que zurce
Mi prueba por el nueve.
Mi parte y mi todo.
Mi panacea.
Mi suerte.
Mi razón y mi sinrazón.
Mi frescor y mi fiebre.

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Presagios. Michel Leiris (1901-1990)

En torno a mi ojo
la tierra
En torno de la tierra
tu aire
el cielo que respiras mientras lo envenenamos

Oh mundo
escuché tu derrumbe de rayos
a través de la silenciosa hucha
donde duerme el pan dorado de los milagros solares
en la prisión del día cuyo río es el cántaro

Oh aire mío
¿se detendrán los rumores del corazón
porque habla la que conoce mi medida
como la playa conoce sus granos de arena
como la ciudad conoce sus calles y mansiones
como la mar mide en la grupa de sus golfos
el arco iris de las medusas
y la resaca de los muertos violentos?

Oh estación
¿se colmará el vacío del corazón
porque la tibia lluvia de un rostro
apareció entre las hojas?

Uniéndose dos bocas restañarán su desgarrón
                            estación de tempestad
                            estación de sombra

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Nada ha concluido. Michel Leiris (1901-1990)

No ha concluido de agitarse el mar
golpe de espuma y olas
que semejan ropajes desplegados
y la naturaleza se expande todavía
maremágnum de piedras y de hojas

Los restos de jornadas caedizas
sobre armarios de luna levantados
infectan las alcobas en donde el rayo irrumpe
la fúlgura bastarda y vacilante
de todos los desagües

Sin embargo
                     Oh mi rayo
mi relámpago regio
                     Cuando desciendas sobre las montañas
rozándoles los belfos
oscuros toros cuyos flancos mugen
cual toneles que ruedan al fondo de las cavas
parodias de sarcófagos simulacros de tumbas
¿vendrás a rematar a esta bestia cansada
tú que sabes lucir abierto como el oro
tu destellante acero
tu capote de nubes
tus rodillas en tierra
                      como gallardo espada?

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Lena. Michel Leiris (1901-1990)

Pienso en ti
y tu imagen eleva en torno a mí una tan indestructible fortaleza
que ni el ariete de las nubes
ni la paz blanda de la lluvia
prevalecen
oh mi cisterna de silencio
contra el muro horadado de estrellas en el que me has plantado

Se arrastran los perros y la gente
se abre paso a codazos o lanza gritos
El tiovivo sin música del mundo
gira
Con su aureola de ojos infantiles
juego de sortijas del Paraíso

Sueño contigo
mi ciudadela sin fosos ni puentes levadizos
sin muros sin torres sin piedras ni matacanes
Me duermo bebiendo el vino demasiado denso de tu sombra
que cubre con su arquitectura sin más peso del que cabe en las balanzas
                     de luz y oscuridad
todos los montes y los campos
todas las viñas y países

Antes
se burlaba del buen tiempo mi boca
mientras que mis miradas nada temían tanto
como el ciclón del universo
ignorando si era una bestia
un árbol
un hombre
absurdos vientos me arrastraban
mis brazos batían los aires múltiples
y caía mi destino igual que las manzanas

Pero hoy
oh tú tan pálida
porque tú eres mi cielo y el doble espejo que los muros repite
                   y viene el infinito en mi prisión
escucho el silbo de las nubes
no temo a nada ni a nadie
hablo a las nieves del invierno

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Juventud. Michel Leiris (1901-1990)

Bello zaguán del alba
reposo de los árboles que peinan la crin de las nubes
¿beberé tu gran cubo de agua fresca
bajo el sol grávido de gavillas de mies?

En un teatro de la ciudad
ante vestidos negros envueltos en doradas pieles
se representa ese espectáculo detestable
la infancia del cuarto oscuro del pan seco y del agua
                        mas ni una lágrima borda las pestañas
                        ni un brillo resplandece

De un lado a otro me paseo
la sierra de mi mirada corta circularmente los horizontes
y permanezco erguido
punto negro del cetro
en medio de una corona circular
mi vida que se deshace tal un círculo en el agua

Me golpea la espuma El viento me arrastra
De niño no amaba el mar
a causa de sus manos frías
de su boca salada
lacio sabor anticipado de la muerte y las faunas polares
                           mas se iluminaban belenes
                           en la cripta de muchas pestañas
                           y esperaba muchos lechos de paja
                           nacarados por muchos reyes magos
                           con brazos repletos de regalos

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Jolly Fellow. Michel Leiris (1901-1990)

  A Jacques Baron 

Cuando nació
algunos dijeron que tenía
filamentos de angustia en el lugar del corcho
de su cabellos
un tapón de corazón en el lugar del corcho
un tapón de corcho en el lugar del corazón

Padeció toda la familia
crujió el artesonado
más las hadas de bocas grandes como esos ríos que arrastran las fiebres
cantaron al unísono
He 's a jolly fellow ¡Por Cristo!
He 's a jolly fellow

Sus manos eran labios
sus labios narices
y su frente un haba
seca y apretada como el peso del genio
cuando deja caer a plomo su peste pulmonar
sobre las espaldas de un adolescente que ha crecido muy rápido
que cree todavía en la locura del viento
y en la frescura de las rosas de las huertas

Jovencísimo ya amaba la piratería
-o más bien la atroz bufonada- de las luchas amorosas
las bocas pegadas a sus pies de cejas
el ataúd de los ombligos
los dientes clavados en sus uñas burlonas  

Jovencísimo se aprovechaba ya de las amantes
de sus caricias deletéreas
pero más que nada le gustaba embriagarse
y vomitar como para escupir
todas las porquerías del cielo y de la tierra
He 's a jolly fellow ¡Por Cristo!
He 's a jolly fellow

Paseando silbaba
y los aires que salían de sus labios
divertían hasta a las hortalizas
que crecían en pequeños recintos extremadamente desagradables
regadas por los llantos
las secretas poluciones de la tierra

A un ragtime sigue otro Una aventura vale por otra
en ese baño de cristales vacíos donde morimos literalmente de hambre
Se encaprichó de un barco Se encaprichó de una negra
Más tarde de un tocador
de un escabel
de un castigo
En fin lleva la existencia de un palo de silla carcomido
mientras su viejo tapón cordial danza y se agita como los pliegues de una cortina
He 's a jolly fellow ¡Por Cristo!
He 's a jolly fellow

Aún descansan los navíos en los muelles
mas los bolsillos están secos
Todos los pañoles no obstante descienden
y dan una vuelta en torno a los cristales des lustrados en los antros de la nada

Cuando regresan
sus dedos y los cabos que penden de sus ropas
aparecen enmarañados de mujeres
pero él sólo silba y vomita de asco
porque no cogió nada

Transcurre toda su vida

de bar en bar para hacer llamear sus cálidas borrachografías
de ciudad en ciudad
de plegaria en plegaria
Sus pies de manos están cubiertos de duras callosidades
que oscurecen también sus pulmones de párpados
Mas un hermosa día se colgó
y alrededor de él se burlaban los pájaros
Entonces vomitó como solía
y de modo natural se dilataron sus ojos
«un buen trozo de salchicha nos sentaría mejor
gritaron los gusanos que le roían

He 's a jolly fellow ¡Por Cristo!
Ahora hay que comerse su cuerpo de glorioso mártir»

La dulce nieve de su cuerpo
de su vientre de rostro
de su pueblo de axilas
se fundió lentamente y sin canciones
bajo la caricia de esta miseria calma de las vajillas
Un campanario se alza
crujen las persianas
más tarde las aves vuelven en bandadas
y más de un cántaro se raja

Danzaron hasta la noche los marineros
los vasos se vaciaron y se los separa
mas en una oscura calleja algunos mendigos hasta el alba cantaron
He 's a jolly fellow ¡Por Cristo!
He 's a jolly fellow

Pero ahora ¿quién
quién ahora abrirá la ventana?

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Hermano y hermana. Michel Leiris (1901-1990)

Hermano y hermana
como la aguja y el hilo
como el ojo y la lágrima
como el viento y el ala

Hermano y hermana
como la flecha y el arco
como la nube y el rayo
como la sangre y las venas

azotará un duro viento
que secará la hábil lengua de las fuentes
rajará las vasijas de negra arcilla

¿Jamás retornaremos
a nuestras sagradas humedades
nefastas sólo para lo que teme la herrumbre
nosotros que procedemos del fondo del mar?

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Demasiado tarde. Michel Leiris (1901-1990)

Demasiado tarde
es la muerte de los tarots
la muerte de las piedras preciosas y las escalas salvajes
muerte de los relojes de la luz
hundimiento de los engreídos escaparates
muerte de las antiguas arrugas en las humanas frentes
cuyos relieves agrietan la tierra
muerte de los muertos agitados por la acritud de los sobresaltos
muerte de los rostros tejidos con hilos de humo
muerte de las cartas cerradas en el vientre de los buzones
muerte de la maquinaria que mueve los barcos
muerte de los burdeles de clavados postigos en cada clavo una gota de sangre menstrual
muerte de los monstruos marinos
apestosas playas
arenales que remueve el dedo de un fantasma
muerte de las algas voladoras que trazan algebraicos signos sobre el frontón de las olas
                    cuando las escamas se extienden en columnas
muerte de las cadenas amarradas al suelo con argollas
grieta de hielo entre cielo y tierra
ruptura de contrato fin de la clausura
muerte de los sordo-mudas-ciegos
incendio de muletas
muerte de sangrantes mordiscos
muerte de los peñascos
de los labios
de los enamorados
muerte del amor de los astros
muerte de la mirada
muerte de la muerte
                           demasiado tarde

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984

Bella. Michel Leiris (1901-1990)

Para descubrir la existencia de los extasiados filones
en las móviles profundidades de tu cuerpo
mis dedos son varitas mágicas

Insólitas serpientes de la cólera

mis muebles se odian en mi dormitorio
y sus grandes batallas inmóviles recuerdan
las de nuestras manos las de nuestros labios
las de febriles vapores que brotan a medianoche en los puertos
las de mansiones que invisiblemente se rajan de alto en bajo
cuando los pasos de una mujer demasiado bella resuenan

Ella era hermosa como el día

Belleza es la corona ardiente
es el rumor que recorre el árbol
del corazón a la corteza por la albura
Belleza es el esplendor de una boca que se pliega
herida por los remolinos de un lenguaje en excesivo amargo
como son todas las lenguas que pretenden decir alguna cosa

Ella era bella como un espejo
un deformante espejo donde se miran igualados por la común irrealidad
los que son feos y aquellos que poseen una insensata elegancia

Los espejos se empañarán cuando sus labios hayan concluido
de dar en el espejito del bolso ese precario signo de vida
los espejos madurarán
porque madura cuanto se empaña

Y en efecto

es la muerte eterna quien -royendo cuerpos y rostros
otorga a algunos ese encanto inolvidable
de las viejas cosas que han perdido el dorado Extremos de cordón roto
Troceados corazones Ojos perdidos Cortadas uñas
Amo cuanto se deshace
maduros frutos que caen a tierra a tiempo de enmascarar su fracaso en la noche
Oh inalterable blancura de las tenues aureolas
Cuerpos destruidos Marchitos rostros
Inseguras estatuas roídas por la lluvia y los hongos
No amo sino vuestra forma devastada
pareja a cuanto el amor amengua y decolora

Versión de Antonio Martínez Sarrión
Visor Madrid 1984