miércoles, 26 de abril de 2017

Caminante del sol.

Los últimos besos llegaron con la fría madrugada
Cuando ella decidió que después de todo, no era feliz
Por eso escogió el camino que jamás regresa por la vida
Y no le importó verlo llorando, o suplicando por las heridas...

Él quiso hacerle entender que siempre la amaría
Pero ella dijo que sólo el viento era su dueño
Así mil lágrimas de sal cayeron de sus ojos de tierra
Porque sabía que con él jamás vería la primavera...

Las horas se pasaron mientras los atrapaba más el silencio
Él quiso irse, pero recordó que había olvidado decirle un último te quiero
Ella en algún momento quiso quedarse, y encerrarse para siempre en su alma
Para jamás tener que decirle adiós, y en sus ojos seguir viendo miles de madrugadas...

Él dejó que se fuera, no sin antes pedirle un beso de fuego y final
Su cuerpo tembló, quiso decirle que la perdonara por haber estado mal
Pero él ya nada escuchaba, porque se sumergió en los abismos del dolor
Y nunca más volvió a importarle nada, y jamás se lo volvió a ver por el camino del sol...




Caminante del sol.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Cansada de ser feliz.

Porque después de todo estabas cansada de ser feliz
Porque también necesitabas saber qué era el dolor y qué era sufrir
Tú que en algún momento dejaste que las lágrimas se llevaran tu vida
Donde nadie podía rescatarla, donde sólo esperaban las más graves heridas...

Preferiste quedarte con el recuerdo de lo que antes habías vivido
Y sabías que eras libre de irte del país de los dolores cuando quisieras
Pero preferiste el mundo de las sensaciones, donde tus ojos son ciegos
Y no tienes que caminar, porque viajas en las manos del viento...

Porque después de ser feliz, necesitabas sentir tus lágrimas
Por eso elegiste ser amiga del silencio y compañera de la soledad
Yo quise que olvidaras lo que antes habías amado y volvieras a empezar
Pero estabas harta de tanto amor y molestaba el aire que tenías que respirar...

Y cansada de ver como los demás sufrían, decidiste sufrir tú también
Y el amor que ocupaba tus palabras, en un instante lo dejaste caer
Así decidiste que era mejor el dolor, y vivir para siempre en silencio
Aunque aún guardabas algo de amor, porque te adueñaste incluso de los dolores ajenos...




Cansada de ser feliz.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Cassandra.

Sus lágrimas de tinta y sangre, quemaron sus jóvenes mejillas
Y se sintió perdida en un universo desconocido, y también vencida
Porque sabía que nunca volverían los sueños que le prometió el amor
Sólo las sombras que tanto la asustaban y su amigo, el amargo dolor...

Se durmió frente al fuego del tiempo, que consumía su alma
Mientras viajaba entre sueños, buscando un país para nunca más volver
Empapada por la lluvia, caminó por las arenas, hasta poder palpar al mar
Así se sintió parte de la naturaleza, y me pareció que hasta creyó en la eternidad...

Los viajantes marinos la vieron sumergirse, pero nunca más salió a respirar
Una sirena la encontró dormida en las ruinas de Atlantis, bajo un coral
Quiso hablarle, pero no había palabras que llenaran ese inmenso silencio
Que también se llevó las lágrimas y el eco de las voces de todo un pueblo...

Las estrellas se unieron en una constelación hasta formar su nombre
Así el cielo esperó que ella subiera, que viera su esencia desde el fondo del mar
Pero ella jamás regresó, porque ahora tenía amigos y una casa de coral
Donde esperaba morir abrazada a Cristo, y que él en sus brazos la llevara hasta la eternidad...




Cassandra.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Cómo habría de vivir.

Llovía en tus ojos del cielo, cuando perdiste del todo al amor
Decías que jamás volverías por las noches, que jamás volverías a ver al sol
Cuando te quedaste dormida, yo te llevé hacia la tierra del silencio
Porque sé que tenías miedo de dormir cuando todos están despiertos...

Dejé que la noche se pasara entre tus ojos y tu espalda mojada
Luego te llevé hacia la intranquila orilla del mar
Cuando despertaste, quisiste saber que había pasado con el sol
Porque tenías frío, pero no era la noche, era la falta de amor...

Tu voz regresó desde el silencio, buscando a las palabras
Y tus manos buscaron en mi pecho, lo que a ambos nos quedaba de alma
Entonces la madrugada nos sorprendió en las primeras caricias
Pero sólo eran mis manos que secaban lágrimas y contenían heridas...

Tus ojos se cerraron en una fría mañana de otoño, lejos del mar
Y el tiempo que debía de seguir corriendo, se durmió en su propia eternidad
Yo regresé hacia las olas, que esperaba me llevaran hacia ti
Porque después de olvidar cómo era tu nombre, olvidé también cómo habría de vivir...




Cómo habría de vivir.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Compañeros de soledad.

Sus almas se conocieron en los mares donde reside la inmensidad
Y como ambos se sentían solos, se hicieron compañía durante la soledad
El tiempo los encontró tomados de las manos, contándose algún secreto
Y ambos se creyeron felices, al saber que no estaban solos, y no había silencio...

Él quiso decirle que la amaba, y que siempre estaría a su lado
Pero ella no creía en los sueños, y desconfiaba de los milagros
Hasta que decidió mostrarle su amor en una noche de verano
Donde bailaron entre el fuego de la luna, completamente abrazados...

Una tarde los encontré entre los parques de la ciudad de la luces
Caminando de la mano, por la vereda donde corría el deseo
En sus ojos había fuego, que parecía que ni el viento se atrevería a apagar
Y yo me sentí feliz, porque después de todo, nunca es tarde para soñar...

Pero el amor los llevó por el camino donde se perdían las noches y los días
Y aceptaron el adiós, antes que estar juntos y prisioneros del más patético dolor
Ella juró que tal vez si el cielo regresaba, alguna vez pensaría en volver
Él se quedó conmigo en el silencio, donde le prometió que jamás la dejaría de querer...




Compañeros de soledad.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Cuando vea tu sonrisa.

"Serás el cielo donde brillen el sol y las estrellas
Tú traerás la primavera entre tus brazos, y tu amor eterno
Mientras yo estaré esperando aquí, para ver el camino que haces cuando regresas..."

Decías que necesitabas de mis palabras para emocionarte y llorar
Porque tu corazón ya no sentía, y era tan difícil recordar
Fue entonces cuando me hablaste de los sueños que siempre perseguías
Que decías que eran necesarios para poder continuar con tu vida...

Yo quise decirte que detrás del cielo estaban los mejores sueños
Pero tú decidiste que los buscarías más allá del horizonte
Entonces te vestiste de estrellas y te perdiste en la inmensa noche
Donde yo me quedé esperando que entre el silencio encontraras mi nombre...

Volvimos a vernos al filo del mar, entre arena y espuma
Tú me preguntaste acerca de la ausencia, del dolor que había sentido
Yo preferí mirar hacia el pasado, como para no escucharte
Pero tus besos volvieron, y ya nunca más pude olvidarte...

Pero tú no eras la misma, los años se habían adueñado de tu piel
Y en tu rostro ya no estaba dibujada la misma sonrisa de ayer
Sólo unas viejas ojeras azules, donde me confesaste que guardabas mi nombre
Desde esa cama donde no había sueños, hasta el minuto en que te perdiste en la noche...




Cuando vea tu sonrisa.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002