sábado, 8 de abril de 2017

Parecido al amor.

Se descubrieron a sí mismos, con la magia de su amor
Pero ella prefirió el silencio, quizás para no provocarse más dolor
Y creyó que él siempre estaría, que caminaría a su lado
Porque entendió por paciencia, que su corazón estaba completamente enamorado...

Ella se perdió del mundo y de la noche, y ni dios la pudo encontrar
Él prefirió recordar su nombre y su perfume, y ser amigo de la soledad
Así el tiempo los llevó lejos, hasta la costa del mar de la incertidumbre
Donde no esperaba encontrarlo, ni el sol que ella odia que lo alumbre...

Y como él se quedó sin las palabras, y ella se quedó con el silencio
Se sintieron extrañamente iguales, pero aún no sabían qué estaban sintiendo
Él se encontró en el espejo de su alma, con los ojos llenos de lágrimas
Y ella quiso decirle algo, secar su dolor, devolverle la calma...

Hoy los dos caminan, por los senderos de la luna y del sol
Dios no pudo hablarle de ella, pero él sigue creyendo en el amor
Aunque hoy por las noches no pueda encontrar su pasado y su sonrisa
Aunque esté muriendo, y sin ella el tiempo corra muy de prisa...



Parecido al amor.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Parte del humo.

Le pediste al cielo que te mostrara todo lo que no conocías
Porque creías que después de todo siempre se podía ser feliz
Y recorriste entre lágrimas, las fronteras de los sueños
Hasta encontrar el reino de las catedrales, donde habita el silencio...

Y te sorprendiste ante tanta, tanta soledad
Porque sé que creías que no había nada más allá de la ciudad
Mientras te convertías en una sombra que jamás regresa
Porque navegabas dentro del tiempo, entre relojes de arena...

Entonces te hiciste parte del viento, para volar sobre las ciudades
Y dejar una luz encendida por si alguna vez tenías pensado regresar
Yo viajé por los mares del pensamiento, hasta encontrarte dormida
Aferrada a una pila bautismal, donde tu sangre se mezcló con el agua bendita...

Mientras tu dormías, yo escapé de la ciudad de las catedrales
Y dejé que el amanecer se eternizara en tus párpados de ángel
Dios me contó que me buscaste detrás de las puertas de la eternidad
Pero cuando ya habías decidido hacerte parte del humo para no regresar...



Parte del humo.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Sangre en el atardecer.

El tren del silencio la llevó hasta donde habita el dolor
Porque se sentía cansada de la vida, y quería saber que había más allá del dolor
Así encontró un ángel que lloraba frente al mar de la ausencia
Con las alas rotas, sobre un río de sangre que brotaba de sus venas...

Ella le preguntó si el dolor estaba más allá de todos los caminos
Porque quería ver sus ojos llenos de lágrimas, y así quería sentirlo
El ángel sonrió, y le contó del amor que jamás se olvida
Ella no comprendió sus palabras, porque creyó que así eran las heridas...

Él la llevó en sus brazos, cuando se quedó dormida en el silencio
Tenía miedo de que no quisiera despertar, que no supiera qué estaba sintiendo
Ella le habló entre sueños, acerca de que no podía olvidar al amor
Él le besó la frente, luego dejó que el viento se llevara su voz...

Una tarde el mar les habló acerca de todos los dolores pasados
Él supo que se iría, que jamás sabría que estaba enamorado
Pero en los últimos momentos, ella le confesó su amor y lo dejó en su piel
Mientras el cielo se ponía rojo, como la sangre de sus venas, cuando moría el atardecer...



Sangre en el atardecer.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Tormentas sobre el mar del norte.

Tus ojos antes de terciopelo azul, estaban sangrando
En tus manos descansaba el puñal de acero que todo se lleva
Así querías terminar tu vida, en un sueño que te era ajeno
Porque querías ver el otro lado del mundo, cuando despierta el cielo...

Tus pies descalzos que tanto caminos recorrieron, en busca del sol
Y tu alma que se había puesto vieja de tanto esperar que volviera el amor
Por eso decidiste que en el mar del norte estarías mejor, sin nada que perder
Porque sabías que detrás de las puertas del mal, el sol jamás se va con el atardecer...

Comenzó a llover desde el cielo de tus ojos de terciopelo azul
Y reías como en un sueño, porque sabías que ahí todo terminaba
Yo quise decirte que después de todo somos libres, que no hay nada imposible
Pero sabía que ya no me escuchabas, y que no te importaba volver a ser libre...

El viento se llevó la tormenta hacia los mares del norte
Mientras tu presa del sueño que jamás termina, viajabas en una nube
Y me dijiste adiós cuando cruzaste la parte más alta del puente del arcoiris
Y así en tus ojos muertos vi que no había maldad, sólo los sueños de una niña que jamás quiso ser parte abstracta del mar...



Tormentas sobre el mar del norte.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Tu nombre.

No me quedaron fuerzas para decirte alguna palabra
Y perdí la fé, cuando en una madrugada encontré el final
Y ya no estabas tú, para protegerme de esta maldita soledad
Porque preferiste el silencio, y no volver con las sirenas al mar...

Y el aire que respirabas, se llenó de la más enfermante tristeza
Entonces regresé por las horas más bajas de la noche para buscarte
Pero un ángel me dijo que te había visto en la cima de un rascacielos
Y que gritabas hacia el cielo, esperando que viniera a callarte el silencio...

Yo no quise preguntarte nada la última noche
Porque me hiciste creer que jamás olvidaría tu nombre
Y me quedé despierto, mientras tú te quedabas dormida
Porque en ese momento que pareció mágico, tú decidiste no ser parte de mi vida...

Y también se fueron las lágrimas, que necesitaban de tu sonrisa
Y se fue el sueño, por eso jamás volvimos a dormir
Porque tú te ibas por las aguas de la locura, cuando llegaba la noche
Mientras yo encerrado en mi prisión, repetía constantemente tu nombre...




Tu nombre.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002

Una nube y un sol.

Por soledad dejó que el tiempo ensuciara su rostro de ángel
Además se sentía cansada, y le pesaba el día y hasta respirar
Sus pies que alguna vez la habían llevado a otros países
Hoy sólo caminan por la vereda del otoño, entre días grises...

Por ser fiel a su promesa de amor, jamás se enamoró del mar
Y ningún otro sol tocó su corazón, ni siquiera su eternidad
Así dejó que el tiempo pasara lento por sus espaldas mojadas
Porque no tenía prisa en morir, y en el silencio le sobraban las palabras...

Sus hijos naturales volvieron a decirle que en algún lado estaba la esperanza
Pero ella era demasiado vieja, como para caminar el mundo y buscarla
Entonces ellos en una pequeña caja de cristal, le trajeron la esencia de la primavera
Para que al menos recordara cómo olía el mar, cuando se perdía entre la arena...

Por soledad, dejó que el tiempo cerrara sus ojos, en el último lugar del mundo
Además ya había vivido demasiado, y era justo un descanso
Dios lo entendió así, cuando ella le pidió ser parte de una nube y del sol
Para así ver crecer a sus hijos, y cuidarlos con los tibios rayos de su amor...



Una nube y un sol.
In anima vili.

Todos los derechos reservados.

©2002