miércoles, 22 de marzo de 2017

Papá, devuélveme mis manitos. R

La historia es real y esta tiene su origen en cierta ciudad de Bolivia .

Es una pequeña familia compuesta por los papás y su pequeña hija, la familia al principio no tenía buenas ingresos, había días que pasaban hambre, la vida estaba de cabeza para ellos, con el tiempo cambio el modo de vida, el padre encontró un trabajo estable gozaba de buenos pagos, lo cual hizo que la familia vaya progresando, el padre trataba de complementar su felicidad con bienes materiales, de tal forma que compró nuevos muebles y de ahí comienza la desgracia.

Cierto día la pequeña hija al encontrarse solo con su padre, al no saber que hacer se puso a rebuscar las gavetas de la casa y encontró una hoja de afeitar, y como todo niño travieso se puso a cortar los cobertores del sofá encontrando ahí su diversión, luego de buen rato su padre la halló en tal actividad y con una vara la castigó sin importarle la sensibilidad, el dolor, las suplicas de su hija, el peor castigo lo sufrió en sus dos pequeñas manitas.

Pasó la furia del padre y la dejó de golpear, pasaron las horas y llegó la madre a la casa, se desconsoló tanto al ver a su hija golpeada que llamó al médico de la región, lastimosamente tan brutal fue la golpiza sufrida por su padre que le provocó gangrena en las manos, lo cual hizo que le amputaran ambas manos, el dolor de ambos padres fue irreversible, al ver que su adorada hijita no tenía ambas manos, el padre no pudo contener su furia y los resultados fueron de magnitud.

Pasaron los años y la niña no encontraba consuelo a la pérdida de sus manos, y llorando le pedía a padre: PAPI YA NO VUELVO A PORTARME MAL NI A MALTRATAR TUS MUEBLES, PERO PORFAVOR DEVUELVEME MIS MANITAS.

La Tostoka. T.

Cuentan los avistamientos o anécdotas sobre este ente o ser, que emite una luz cegadora, y con la forma de una media luna, más el sonido peculiar que provoca cuando se acerca: “Tos toka, tos toka”, es algo asi.

Bueno, aquí va lo que me contó mi abuelo sobre lo que le pasó a su bisabuelo o tatarabuelo, al que le pondremos de nombre “Donato”.

Este pariente de mi abuelo, era comerciante de aguardiente y bebidas alcohólicas, y comerciaba sus productos por los pueblos que estaban cerca a los cerros de la cordillera de los Andes y, en esos tiempos, el transporte para llevar la mercadería eran las mulas. Y Donato tenía muchas de ellas más sus arrieros.

En cierto día tenían que llevar la mercadería a un pueblo, pero el camino principal estaba resguardado por la Guardia Republicana(en ese tiempo era el ejército), y para pasar sobre ellos, tenían que darle cierta parte de la mercadería. Como Donato no quería perder nada, decidió tomar otro camino por los cerros.

Mientras él y sus arrieros guiaban a las mulas por los senderos, después de caminar un buen tiempo, ven a lo lejos una luz brillante que viene hacia ellos, entonces Donato dice:

-Mierda, la Tostoka, metamos a las mulas en alguna cueva cercana.

Pero uno de los arrieros había estado bebiendo aguardiente y se burlaba diciendo que ni la Tostoka ni nada. Cuando los arrieros le informan que algunas mulas no cabían ya dentro de la cueva, Donato les dice que no importaba, y se resguardan dentro de la cueva. Entonces pasó la Tostoka, todo el lugar quedó iluminado como si fuera de día, al cabo de algunos segundos, el lugar volvió a estar normal.

Cuando Donato y los demás arrieros salieron a mirar afuera, observaron como quedaron las mulas y el arriero que no entró junto con ellos a la cueva.

Estaba abiertos desde el ano o recto hasta la boca, y no tenían sus tripas.

Larga noche. A.S.

Sucedió una noche cuando estaba escuchando un programa de radio.

Me encontraba en mi cama arropado tratando de evitar el frío. Aquella noche mis padres no se encontraban en casa y me sentía más solo de lo normal. Escuchaba con los audífonos puestos extrañas historias que narraban los radioescuchas que les habían sucedido. Lo cierto es que algunas historias parecían sacadas de varias películas de terror, pero otras sonaban reales como la noche infinita con su luna brillante.

Para mí no era suficiente, era adicto al terror y a la adrenalina. Nada parecía ya tener suficiente para asustarme. Hasta se podría decir que era una vida a la cual le faltaba emoción. Todos los días hacia lo mismo. Necesitaba entonces emociones más fuertes que me llevaran al olvido de que mi realidad era simple y una prisión para mi mente curiosa y apasionada.

Así que sin más empecé a escribir mensajes en las paredes que revelaban mi sentir, empecé a escribir sin descanso hasta llenar las paredes mi cuarto, luego subí a mi cama y empecé a escribir mensajes en el techo. Parecía un pobre poseso, relataba historias de la oscuridad que nunca habían existido en mi imaginación, mensajes de lamento, de condena de todos aquellos que como yo han empezado a cruzar los límites de la imaginación, torturas, insultos, lamentos, gritos.

Cuando salí de aquel estado de inconsciencia empecé a leer mi manifiesto, por sorpresa me encontré con que todo lo que había hecho durante horas fue escribir una sola frase:>

Las voces, los lamentos los gritos habían desaparecido de mis paredes, pensé que todo fue una mala pasada de imaginación. Así que decidí descansar mientras llegaban mis padres. Miré el reloj: eran las 11:32pm.

Pronto me quedé dormido con facilidad, con la dicha del que no tiene preocupación en su vida y solo le importa el hedonismo.

Al dormir, de repente empecé a sentir un suspiro en mi oído, era como si algo o alguien estuviera respirando profundamente cerca, muy cerca. Me sentía algo intimidado pero si era algo extraño solo tenía que hacerle creer que todavía estaba dormido. Así que me quedé inmóvil, ni la frecuencia de mi respiración cambió. Ahí estaba yo, inmutable y sereno, aunque me costase admitir empecé a sentir miedo, mi miedo se intensificó al sentir como alguien por encima de las sabanas rasgaba mi pierna como intentando desgarrar carne de ella, lentamente y sin quejarme me volví a ver qué estaba pasando en mi habitación. Cuando me volví me quedé impactado: era un hombre cuya silueta era clara, alto como de unos 1.9 metros , su rostro no se veía bien por la ausencia de luz y se acercó a mí y nunca olvidaré lo que dijo:

Tiró de las sabanas y empezó a desgarrar poco a poco los pedazos de piel de mis piernas. El dolor era insoportable pero sin explicación alguna me quedé inmóvil como si ya estuviera muerto, empezaba a comerse los trozos de carne que había arrancado de mí ser. De pronto ya no pude más y grite a lo que me daba el dolor de sus garras en mi humanidad, sintiendo las heladas cobijas grité hasta que no pude más y desperté.

Al despertar empecé a examinar mis piernas y al descubrir que estaba intacto volví a acostarme. Cuando me levanté no podía dar crédito a lo que mis ojos veían en las paredes de mi cuarto y en el techo veía mensajes escritos con sangre como quien escribe planas de niños diciendo: “Estaré esperando”.

Tengo mucho miedo, eso pasó hace un par de noches. Mis padres han dicho que llegaron a las 11:45pm, es decir poco después de que yo decidiera irme a acostar. El sistema de seguridad de la casa no reporta ningún intruso y sin embargo algo o alguien pudo meterse a mi habitación a escribir mensajes en las paredes. ¿ Y de dónde vino esa sangre?

Creo que no aguantare más y me tiraré de la ventana de mi habitación antes de que el vuelva. Así por lo menos podré librarme de esta carga que llevo dentro y olvidar eternamente lo que pasó esa noche.

La noche de tormenta. A.P.

Era un 25 de junio de este mismo año 2012, acababan de dar las tres y me desperté.

Estaba la luz encendida y la tele también, por lo que seguramente me había quedado dormido viendo SAW V. El motivo por el que me desperté fue un enorme trueno, por lo que había una gran tormenta de verano.

Estaba solo en casa, pues mi madre se había ido a trabajar y mi hermano dormía en casa de mi abuela. Me3 levanté para ir por unas tostadas pues tenía hambre. Abrí la puerta de la cocina y empecé a prepararmelas. Cuando sonó otro enorme trueno después de un relámpago que estaba bastante lejos de aquí. Entonces decidí quedarme un rato en la ventana para ver si caían más rayos. Me asomé y vi a una anciana en la explanada de en frente de mi casa.

De pronto la cayó un rayo encima y cayó al suelo, y probablemente estaría muerta. Pero por si acaso bajé a ver si estaba viva, pero me llevé la terrorífica sorpresa de que no estaba allí: nunca cayó ningún rayo, ninguna anciana pasó por allí…. Me volví al portal, pero me llevé un calambrazo muy fuerte: me había caído un rayo, y grité. Me desperté en casa: todo había sido una pesadilla, pero igualmente sentí miedo. Entonces me crucé con un vecino, que me dijo:

-¿Has oído los dos rayos que cayeron muy cerca de aquí?

Yo obviamente le dije que no, y me quedé petrificado cuando vi dos cosas

Habían muerto una anciana y un niño, que era su nieto yendo a buscar ayuda.

Los rayos cayeron en el mismo sitio que mi sueño.

Entonces cuando llegué a casa vi a una anciana abrazando a su nieto en la entrada de mi casa… Me desmayé.