domingo, 5 de marzo de 2017

La criatura del bosque. K.

Muy, muy lejos, detrás de un oscuro bosque de árboles muertos donde siempre flota la más densa niebla y el viento susurra maldiciones y blasfemias, vive un ser.

Los habitantes del pueblo aledaño al lugar, hablan en las tabernas, entre susurros y apretándose los labios, de lo que llaman “La criatura del bosque”.

Sus ojos son grandes y brillan en la oscuridad de la noche como los de un gato demoníaco.

De entre los blancos colmillos de su gran boca de finos labios chorrea sarro y su aliento huele a muerte.

Su cuerpo está cubierto de piel tan pálida como la luna y se mueve ágilmente entre los árboles tiesos y mudos.

Las renegridas garras de sus manos son como las sierras de un matadero y siempre sabes cuando está cerca pues el aire se inunda de una peste infernal a carne descompuesta.

La historia que acostumbran contar los habitantes más ancianos del pueblo dice que hace tiempo, un hombre vivía con su familia en una humilde cabaña en el medio del bosque.

Cuentan que el hombre estaba preocupado porque un extraño animal acechaba la casa de noche y tenía miedo de que pudiera ser un lobo.
Un día, puso muchas trampas alrededor de la casa y esperó al anochecer abrazado a su fiel escopeta.

Entonces, esa larga y siniestra noche de un veintitrés de febrero, el viento se hacía eco de los gritos que se oían en la sombría lejanía del bosque.

La policía llegó horas más tarde cuando los gritos cesaron y el pueblo entero permanecía en un expectante silencio sepulcral.
Los restos del hombre y su mujer estaban esparcidos por toda la casa. Les habían arrancado los miembros y rasgado el estómago, sus entrañas adornaban el suelo y los muebles como enormes gusanos que regurgitaban sangre.

Una expresión de miedo, desesperación y dolor se dibujaba en sus caras sin vida.

La mujer miraba a su esposo y éste miraba sin ojos al cielo, con una sonrisa torcida en el rostro.

Quizás, lo más impresionante y horrible a la vez haya sido el estado de los pequeños niños de la familia.

Sus cuerpos estaban medio comidos y el más puro terror se observaba en sus angelicales rostros.

Uno de ellos, el menor, aún estaba vivo cuando llegaron las autoridades.

Mil lágrimas corrían por sus mejillas y se mezclaban con la sangre que brotaba de la cuenca vacía donde antes estaba su ojo izquierdo y caían sobre la cama ensuciando el colchón.

Al ver a los agentes, el niño apenas alcanzó a mover débilmente sus pequeños dedos en señal de ayuda.

Al final murió. Su cuerpo estaba maquiavélicamente mutilado para producirle un dolor insufrible pero asegurándole una muerte lenta.
Al cuerpo del otro niño le faltaban varios órganos y también estaba mutilado.

Le habían desgarrado el cuello e introducido un tenedor en la garganta.

“Lo degollé como a un cerdo”

Se leía en rojo en la pared y delgadas líneas de sangre se deslizaban hacia abajo de la escritura.

Más tarde los investigadores encontraron otra inscripción, tatuada en los cuerpos de las víctimas que rezaba: ”Mato porque es bonito”
Como respondiendo al interrogante de los pueblerinos de ¿por qué alguien le haría algo tan horrible a esa pobre y humilde familia?… Porque es bonito.

A los pocos meses cuando los habitantes del pueblo creyeron haber olvidado esos horrores, los niños comenzaron a desaparecer.

No quedaba un solo rastro de ellos, excepto tal vez de algunos muy pequeños quienes eran estrangulados o medio devorados en sus cunas.
En cada cuerpo (Que estaba lo suficientemente entero como para encontrarlo) seguía apareciendo la inscripción “Mato porque es bonito”

Lejos de poder hacer algo, el Sheriff ordenó que todos permanecieran en sus casas, se armaran con lo que tuviesen y no perdieran de vista a sus hijos.

Así transcurrieron varias semanas horribles en las cuales todo el lugar se transformó en un pueblo fantasma, frecuentemente acechado por la bestia que teñía de rojo las inocentes calles del pueblo.
Finalmente, la gente comenzó a dejar de tener miedo. Era hora de hacer algo.

No podían permitirle a la criatura que siguiera alimentándose de sus niños.

Entonces, armados con escopetas, palas, machetes, antorchas y linternas salieron al bosque a buscar a la criatura.

En ese momento decidieron que lo mejor para asegurarse de que la criatura no huyera era incendiar todo el bosque. Y eso hicieron.
Las columnas de fuego se alzaban en el cielo nocturno tan altas como una torre y el calor abrasaba todo el pueblo.

Pero la gente ya conocía ese calor, era el ardor del infierno que
les rugía en el rostro y que hervía a su alrededor.
Un infierno en el cual siempre habían vivido pero finalmente, se estaba acabando y llevándose consigo a la horrible bestia que alguna vez salió de él.

Muchos años después, en ese mismo bosque se levantó una fábrica que quedó abandonada luego de un extraño accidente en el cuál ya nadie sabe bien qué pasó.

Eso fue hace ya sesenta años.

Tal vez la criatura que asesinaba y devoraba niños murió calcinada aquella noche entre las llamas que ardían con la furia, el miedo y la sed de venganza de la flagelada sociedad del pueblo.

Algunos dicen que la criatura no murió… Dicen que fue la responsable del misterioso accidente en la fábrica y que luego de abandonada la convirtió en su guarida y que aún vaga por sus salas y pasillos, esperando por quién sabe qué…

De cualquier forma, los pueblerinos prefieren pensar que la criatura, muerta o no, desapareció de sus vidas para siempre.
Pero es hasta el día de hoy que en las noches más tranquilas y silenciosas, donde no se oye ni el palpitar de un corazón, se pueden escuchar extraños y perturbadores ruidos en las cercanías de la fábrica y ningún hombre, ni grande ni pequeño, se atreve a entrar en ella.

Sea como fuere…

Ya falta poco para el veintitrés de febrero, fecha en la cual apareció la criatura por primera vez.

Te invito a ti, querido lector, si de verdad tienes el valor.
Siéntate un veintitrés de febrero de noche en algún solitario lugar donde haya árboles y pregúntale al viento ”¿Por qué matas?” y tal vez, una suave brisa, o quizás algo más, te susurre al oído la respuesta…

“Mato porque es bonito.”

La maldición de la muñeca de trapo. L.L.

Era un día común como todos, solo faltaba una noche para mi cumpleaños y las ansias me consumían al solo pensar “¿qué me regalarían?”.Mi madre, al verme tan nerviosa, me dijo que me relajara y que me fuese a acostar; al ver la cama, caí rendida.

Al creer que había ya amanecido, me levante y mire hacia mi espejo, ¡me asombré demasiado!, estaba escrito con sangre la siguiente oración “No abras el obsequio porque una maldición caerá en tu familia”…Pero me di cuenta que todo lo sucedido era una pesadilla.

Cuando me levanto mi hermano me trajo el desayuno con un regalo, estaba tan feliz pero a pesar de todo me resultaba raro el envoltorio, porque tenia un lazo negro y un grabado extraño.

Estuve largos minutos intentando descifrar que decía pero no tuvo caso, mi madre al ver que no bajaba de mi habitación subió, me miro y me dijo

– ¿Hija porque no abriste todavía tu obsequio?- y le conteste –Mama no se si abrirlo, ¿por que no lo abres tu?-.Ella lo abrió, al ver que era una muñeca de trapo con aspecto medio diabólico, yo me asuste y le dije-¿Eso?…¿Eso?…- fueron las únicas palabras que logre decirle. Ella me contesto -Hija no puede comprarte otra cosa porque estamos muy cortos de dinero, después te explico- y bajo corriendo a cambiarse para ir a trabajar.

Al pasar los días y mi vida fue cambiando, mi madre enfermo, mi hermano desapareció y mi padre tuvo un horrible accidente en la carretera.
Mi vida estaba hecha un completo desastre nada mejoraba, mi familia iba de mal en peor… Mi madre iba decayendo en su salud y falleció, mi padre cayo en coma y nunca se recupero, en el caso de a mi hermano no se encontraron rastros .Al quedarme sola empecé a ver cosas raras en mi casa; como por ejemplo bichos, cosas oscuras en el espejo y sangre por doquier.

-¿Y se preguntaran como termine yo?-

Internada en un psiquiátrico, esperando el día que me encontrara de vuelta con mi familia…..

*Ustedes lectores, presten atención a sus sueños y pesadillas, porque siempre resguardan un secreto*

El circo de las sombras. N.

Las luces se encendieron y el telón se abrió anunciado la gala por comenzar, Goyi apareció como en todas las noches, dando el inicio a la función. El espectáculo estaba por comenzar, los aplausos aminoraban dando la pauta al payaso que entretenía a su público, y que era observado por todos los espectadores, pero él no lograba ver a nadie por el ángulo de la proyección de las luces: su público parecía solo un grupo de sombras copiosas.

Bailaba, cantaba y hacía malabares, él era el estelar, su gran final era la entrega simbólica de su corazón a su publico, abría su chaleco y sacaba el corazón escarlata ofreciéndoselo a su publico arrojándolo al azar, aquel trozo de goma era recibido entre aplausos todas las noches. Cuando Goyi finalizaba, las luces atenuaban, el telón bajaba, el payaso se quedaba tras el escenario observando la función desde las sombras, sin interactuar, sin opinar, solo observaba y aprendía como ganarse el aplauso del publico.

Las luces se apagaban y el telón se abría, mostraba solo una enorme pantalla azul de metros y metros de tamaño, las luces se encendían nuevamente desde atrás de la pantalla, iluminándola así y mostrando el azul intenso… los aplausos daban paso al silencio… la función de las sombras comenzaba. Goyi veía a aquellos payasos actuar, se colocaban frente a las luces proyectando sus sombras sobre la pantalla azul; pero desde su precaria posición, Goyi no podía ver los payasos, solo sus sombras, tampoco podía ver al publico, las luces aun le daban de frente y le cegaban la visión.

Malabaristas, acróbatas, contorsionistas, había toda una variedad de artistas en aquellas sombras, cada uno con su talento y todos con su propio don, Goyi se deleitaba viéndolos, pero por muchas y diferentes razones, nunca podía conocerles, solo lo pensó un momento sin darle mas importancia. Cuando todos habían hecho su acto, una dama aparecía, su silueta esbelta y estética, cabello corto y ondulado muy al estilo elegantemente clásico. Goyi se quedaba siempre solo a la espera de este momento, aquella dama, tan extraña y en cierta manera, tan familiar, ella era quien intrigaba a Goyi, era a ella a quien siempre quiso conocer personalmente, pero nunca se atrevió…

Cuando aquella femenina silueta emergía, indicaba el final del espectáculo, cantaba en soprano, en triste tono soprano, se rumoraba que cuando aquella hermosa dama cantaba, los ángeles lloraban. Una nota tras otra, una estrofa tas otra Goyi no alejaba sus ojos de ella, de alguna manera, sentía como aquellas notas hacían remembranza dentro de su propio ser, parecía que cada palabra le era dirigida de manera personal llenándolo de vida como nada mas podía hacerlo.

El do mayor sonó, la función terminó, las luces bajaban atenuantes desapareciendo junto con la anfitriona, las sombras del circo se desvanecían, los payasos, malabaristas, contorsionistas, todos parecían acudir al triste llamado de aquella dama, incluso Goyi; aunque en realidad no sabía dónde ir, solo sabía que tenía que irse. Los integrantes del circo eran todos una familia, compañeros y amigos, pero ninguno de ellos se conocían en realidad y pocos lo sabían; tal como Goyi lo hacía, todos veían solo sus sombras proyectadas en aquella enorme pantalla azul, Goyi sabía que debía que retirarse a descansar, a prepararse para su próxima función, pero lo que no sabía, era que todos tenían ya 200 años de no existir, de no vivir, aquel canto tan triste, es lo que mantiene aun el circo, es lo que hace que sus sombras se muevan, la tristeza de esa dama de antaño, es en realidad la suma de todas las pena de los integrantes del circo, cuando ella canta, los ángeles escuchan las tragedias de todos los integrantes del circo, ella eligió cargar con ellas, solo para que ellos no las recuerden y sigan con su función en el circo de las sombras…

Cuerdas de guitarra. G.

Richard era un hombre joven, tenía apenas 26 años de edad, todos los días se sentaba a practicar canciones con su guitarra, era como su mejor amiga, siempre que iba a alguna reunión, o a alguna plaza, la llevaba consigo. Tenía como un trato especial con ella, sabía cómo tocar cada nota , casi a la perfección, y lo más raro, era que nadie le había enseñado, solo viendo vídeos había aprendido.

Un día estaba recostado sobre su cama como de costumbre, los sábados cuando no tenia nada que hacer, ya que no trabajaba, solo se acostaba a mirar la tele, mientras cambiaba de canal pudo ver como la luz dio un parpadeo como si fuera a cortarse, pero no se corto, siguió viendo la tele, cuando empezó a verse como con lluvia hasta llegar al punto que parecía que le habían cortado el cable. Espero unos minutos, pero nada pasaba, todo seguía igual, bajo a buscar algo en la heladera, ya que no podía seguir viendo tele, al mirar hacia un costado donde estaba la guitarra. Que estaba sobre una silla noto, que algo le faltaba, en efecto, le faltaba una cuerda, en un momento pensó que quizás alguien habia entrado en su casa, las luces volvieron a parpadear, y todo parecía que seguía normal, la cuerda, el cable, la luz.

Siguieron pasando los días, y durante los 5 días que le siguieron a ese, fueron desapareciendo las cuerdas, al segundo día, faltaban dos, al tercero tres , al cuarto, cuatro, etc. Pero luego volvían a su lugar, habían pasado ya los 6 días, al día anterior habían faltado todas las cuerdas, y no habia duda alguna. Ese mismo día la luz volvió a parpadear como de costumbre, la tele volvió a nublarse, y como siempre el iba a bajar, pero al intentar abrir la puerta, no pudo, estaba como sellada, y la luz, ya no parpadeaba, se había apagado, el televisor estaba completamente oscuro, todo estaba oscuro, mientras caminaba hacia atrás sintió el aliento frío de alguien detrás de el, sintió como unas manos casi congeladas le recorrían el cuello, un escalofríos le subía por el cuerpo, sintió una presión en el cuello, al tocarse, pudo darse cuenta, de que eran las 6 cuerdas de su guitarra que le cortaban el cuello lentamente, cada vez que el ser extraño apretaba con mas fuerza…

Está aquí. C.L.C.

Pasos, vienen del sótano. Recuerdo que en la primera noche que los oí entre en pánico, estaba recostada mirando la televisión cuando aquel aterrador sonido me produjo un extraño escalofrió, mis manos temblaban temerosamente y mis pensamientos no eran racionales:” no debí comprar esta casa”.

Aquella noche era la primera vez que sentí su presencia.

A la siguiente noche todo fue diferente, el radio-despertador de mi mesa de luz se volvió loco, los números del reloj empezaron a cambiar sin tener noción alguna de la hora verdadera.
Comenzó a sonar la alarma que marcaba la hora de despertar.
La luz comenzó a titilar hasta que finalmente se apago.

Y esta noche se me hará presente. Por alguna razón que desconozco estoy segura de ello, no se que pasara pero si se que se mostrara a la tenue luz de mi lampara . Los pasos son ahora mas cercanos.

Y cada vez que cuento esta historia,finalizado este encuentro, me tratan de loca y siento que se me hace presente detrás de mis hombros, y un escalofrió recorre todo mi cuerpo.

Hola,antes que se vuelva presente les quiero comunicar esto. Es una noche en la que no se que pasara y antes de correr terror quiero contárselas para que sepan mi historia y el porque, si es que pasa, muero…