martes, 31 de enero de 2017

La oscuridad y el desconocido. S.

Para Stella Bouvier todo era oscuridad, iba caminando por una calle vacía a las 3 a.m, no sabía muy bien qué era lo que exactamente hacía caminando a esa hora por una calle peligrosa, una avenida bien iluminada. pero poco vigilada. De pronto todas las luces se apagaron y el miedo se apodera de ella, ese temor que se mezcla con la desesperación y frustración de no encontrar lo que se desea: La luz. Camina a tientas, conoce demasiado bien esa avenida, llega a una plaza, lo presiente, sus pies rozan con el césped, no comprende por qué, pero sabe que alguien la vigila, la acecha, quizás para bien o quizás para mal.

– ¡Diablos! -suelta nerviosa al casi tropezar con un árbol traicionero, ve una luz, voltea a verla y es un hombre, extraño y desconocido para ella, se tensa demasiado, su nerviosismo se podría notar a leguas, quería saber quién demonios era ese sujeto, pero su urgencia por llegar a un lugar poco importante para ella en realidad, la hacía seguir caminando.

Rápidamente se metió por una nueva avenida, la luz recobró sentido, ya podía ver donde sus pasos iban. Aun la calle permanecía solitaria, el viento soplaba y su castaño cabello ondeaba al igual que los árboles y lo único que escuchaba era el susurro de estos al moverse levemente. Tenebroso, podría describirlo, aún sentía miedo porque la persona que había visto en la plaza la seguía, de cerca, descaradamente, como si ella no se diera cuenta de estaba siendo seguida.

Quería llegar a ese lugar, pero los pasos que daba eran inútiles, el hombre desconocido cruza la calle hasta quedar en el mismo lado por donde caminaba ella, Stella no lo pensó dos veces y cruzó para alejarse de él. Sus pasos se hacían más desesperados, más rápidos, ¡pero no avanzaba!, la luz volvió a irse, para su mala suerte.

Miró hacia atrás preocupada y encontró más cerca de lo que pensaba a su acosador, con su piel tensada completamente y un frio recorriéndole de pies a cabeza continuó, comenzaba a cansarse de la situación, en su cabeza pasaban imágenes de una linda y reconfortante casa, no muy amplia y con una cantidad gigantesca de cachivaches, junto a una estufa que le daba calor y ella sentada en un anticuado sillón con una taza de café en las manos, sonriendo, tranquila. Sacudió la cabeza, debía concentrarse, ya llegaría a esa casa, ya descansaría, ya podría contarles a todos el terror que estaba viviendo en ella ahora.

Llega a un pasaje, el primero de tres que debía cruzar para llegar a su destino, se detiene, sus pies se lo piden, ella queriendo avanzar y sin poder comienza a mirar hacia todos lados, la luz que llevaba el hombre se había apagado, ¡ya no lo podía ver! Desesperada continuaba buscando siquiera una fuente de luz que le indicara que todo iba bien, pero no llegaba. Después se enciende una nueva luz, tan cerca de ella que podía contar con detalle cómo era, y quien la llevaba: el hombre que la seguía estaba a un palmo de ella. Un grito de horror salió de su boca, pero no dijo nada, se quedó en silencio, la cara del desconocido estaba demacrada, y sonreía, de una manera que la inquietaba.
Cuando por fin el hombre le iba a hablar, aparece una anciana, quien lleva un candelabro igual al de él, y le sonríe cálidamente a la muchacha: es su abuela.
– Ven vamos a casa, Stella -dice y la toma de un brazo y la jala, ella no comprende, pero se siente aliviada de alejarse de él, las luces, las benditas luces volvieron a encenderse y del brazo de su abuela caminó hasta su destino, el desconocido no la siguió más, al parecer la llegada de la anciana lo había hecho retractarse, pero cualquier propósito que fuera el que tenía, la morocha se alegró de no tener que oírlo, miró hacia atrás una última vez y no estaba.

Abrió los ojos como si nunca se hubiera quedado dormida, no le costó abrirlos, era una necesidad, y ahí yacía, en su casa, en su habitación, con la lluvia golpeando su ventana y ella sumida en su cama, cálida y cómoda, sin hombres, sin su abuela y sin ese tormento, todo había sido un sueño pero… ¿qué quería decirle?

y volvió a sonreír.

El sótano del abuelo. Becky Annk.

-.¿Ya llegamos? Preguntaba impaciente.
-.Falta menos que antes querida. Respondieron de inmediato.
-.Ya quiero sorprenderlo! Afirmaba con alegría.

Esta era Mónica; una dulce niña de brillantes ojos y sutil sonrisa que ansiaba más que nadie llegar a su destino. Viajaba con su madre hacia la casa de una de sus personas favoritas. El auto se detuvo y todo quedó en silencio unos segundos. Su madre se volteó y dijo:

-.Mónica no creo que sea buena idea quedarte aquí. Tu abuelo ya esta muy viejo para cuidarte.

-.No te preocupes mamá, tú solo ve a resolver tus asuntos. Nos vemos en dos dias!

La chiquilla bajó del auto y se despidió de su mamá amorosamente. Qué irónico! Sería la última vez que le diría “Te amo” a su madre.

Era una casa formidable y hermosa. Su pórtico estaba repleto de plantas y flores, haciéndolo acojedor. Al llegar a la puerta, esta produjo un seco sonido, abriéndose lentamente. La pequeña entró despacio un poco confusa. La sala estaba vacía, pero la chimenea aún despedía ondeantes llamas. Todo la habitación estaba envuelta en un incómodo silencio…

… Una voz ronca y profunda resuena en sus oídos:

-. ¿Qué Haces?!

La chica se asusta de tal manera que emite un pequeño chillido. Sería poco interesante que la historia terminara aquí.

-.Abuelo! Valla susto me diste.
-.Que bueno verte de nuevo Mónica. Debes estar cansada por el viaje. Ya preparé tu cuarto.

La pequeña estaba algo confusa, el rostro del anciano era muy diferente. Sus ojos despertaban desconfianza, una mirada vacía. Sus labios mostraban una macabra sonrisa mientras su rostro se palidecía lentamente. La chica no prestó mucha atención y siguió al longevo.

La cena transcurrió en silencio. Monica solo miraba a su
abuelo comer, quien lo hacía despreocupado y contento, ya no era la lúgubre persona que la había recibido hacía unas cuantas horas. Tras unos minutos el hombre se dió cuenta de que era observado y para interrumpir la silenciosa escena, preguntó:

-.¿No te gusta el atún pequeña? Puedes comer otra cosa si así lo deseas. Sonrió a su nieta y esta exhaló un gran suspiro de alivio, al notar que su abuelo era el de antes.

Al caer la noche toda la casa se llenó de una extraña oscuridad, la cual solo era combatida por el fuego de la chimenea y una vela en la habitación. El anciano arrulló a la pequeña y con dulces palabras le deseó una feliz noche. La niña se durmió inmediatamente, debido a la fatiga causada por el viaje.

Ni siquiera ella se imaginaría el horrible suceso que la esperaba. Pasó el tiempo y con él la oscura noche, la cual abrazaba toda la casa haciéndola más lúgubre y helada.

Cuando el reloj apuntaba las 10 en punto, Mónica despertó súbitamente. Alterada comenzó a mirar a su alrededor. Todo estaba en tinieblas. Se levantó de su cama y comenzó a caminar hacia la escalera lentamente. Sus pies descalzos sentían la fría madera mientras despacio ponía un pie frente al otro. Bajando peldaño por peldaño trataba de divisar la puerta de la cocina, allí cometió el error más estúpido de su vida.

Con sus pequeñas manos trataba de encontrar la cerradura de la puerta. Al tocarla se dió cuenta de que era grande y aspera, como si estubiera oxidada. La niña no le prestó atención y siguió su camino. No le tomó mucho tiempo darse cuenta de que el lugar al que entraba no era la cocina, ni siquiera parecía una habitación conocida para ella. Bajó un par de peldaños hasta llegar al final. El suelo estaba húmedo y viscoso, al parecer la tierra estaba mojada. La pared septentrional a la puerta poseía un interruptor, esto era extraño ya que la casa era antiquísima y la única fuente de luz además de la chimenea eran las velas. Mónica lo accionó y la luz dió paso a algo que una niña de 10 años nunca se esperaría ver en la casa de su abuelo…

Era una especie de salón aunque no era un sótano. Al centro de la recamara estaban ubicados tres ataudes de madera, la cual estaba podrida y oscura. Además de los perturbadores féretros, varias máquinas formaban parte de la lúgubre decoración. Al acercarse para examinar bien el lugar, la niña notó la procedencia de estos aparatos. Una doncella de hierro, un potro, un apalasta cabezas; sin mencionar la cigüeña y la cuna de judas. Estos aparatos malignos eran característicos de la era de la inquisición medieval. Mónica deseó en ese momento haber llegado tarde a su clase de historia universal.

En el potro aun se hallaba los restos de un reo; sus extremidades inferiores y superiores estaban dislocadas y prácticamente separadas del resto de su cuerpo. Un cráneo aún estaba ajustado al aplastacabezas. Tan solo imaginar a alguien inocente sobre la cuna de judas haría estragos en la mente de cualquier persona sensible. La doncella de hierro estaba abierta y vacía. Varias púas estaban en el suelo debido a su antigüedad y deterioro. Aún así la pequeña continuó indagando en la dantesca habitación.

Lo que parecía la mesa del verdugo estaba repleta de instrumentos de tortura que nadie se imaginaría. Cuchillos y puntas de lanzas, aplasta dedos y garras de gato, incluso un par de peras estaban sobre la mesa. Sin embargo todos esos objetos estaban desintegrándonse, lo que hacía dudar si la razón de su deterioro era su antigüedad o su uso resiente.

Los tres féretros que se figuraban en el centro de la macabra habitación parecían no poder abrirse (aunque nadie en su sano juicio se atrevería a abrirlos). Las placas que acompañaban a cada cajón decían lo mismo:

“Los tres verdugos fueron torturados y masacrados hasta la muerte por los mismos reos. Antes de morir apuntaron al culpable quien disfrutaba el placer de los gritos mientras veía el místico cuadro en la pared”

Al terminar de leer el mensaje, Mónica sintió una perturbadora presencia en aquel cuarto. Sentía que era observada. Lentamente levantó su rostro hacia la pared, allí pudo divisar un pequeño cuadro. Con gran esfuerzo logró alcanzarlo. Tal vez era tan viejo como los objetos que se hallaban en ese horroroso lugar. Con las mangas de su pijama limpió el polvo y la tierra que ensusiaba la imagen. En ese momento su piel cuerpo se enfrió y sus manos comenzaron a temblar. Su mirada hacia la imagen era fija y vacía como la de su abuelo al llegar a casa. No podía evitar ver el cuadro ya que una extraña atracción le impedía siquiera respirar normalmente. A pesar de su vejez se podía sentir la sanguinaria inspiración del artista sin escrúpulos que realizó el cuadro. Tres hombres eran sometidos a la sierra… El detalle de la sangre y los restos en la pintura permitían persibir la crueldad aplicada a los reos que alguna vez fueron los verdugos. Mónica escuchaba los gritos y las súplicas de los torturados al mirar el espantoso cuadro…

… cuando se trata de hacer daño al otra persona, la imaginación humana vuela!

Un sentimiento de frialdad y crueles pensamientos comenzaron a invadirla. Sus ojos se perdían en la pintura. No podía soltarla, al mirar a su alrededor comenzó a presenciar un acto desagradable y tenebroso.

Sentía el calor en de las antorchas que iluminaban la escena. Tres hombres sangrados, con sus partes dislocadas, gritaban con desesperación. Un hombre delgado observaba a un lunático pintor al extremo de la sala. Al ver la obra del artísta una carcajada ensordesedora comenzó a hacer eco en la mente de la desafortunada niña. Por un momento el hombre se comenzó a acercar a la pequeña, como si supiera que estaba allí parada.

Sin poder moverse, su mente se distorcianaba lentamente mientras la perversa imagen se acercaba.Tomó el aplasta dedos y encajo las delicadas extremidades de la niña en el malvado aparato. Mónica permanecía sobria y aterrada mientras el hombre sonrreía con maldad mostrándole su repugnante dentadura de madera. Comenzó a hacer presión en el tornillo de la máquina sangrienta. El dolor comenzaba a presentarse al igual que la desesperación de la chica sin lograr moverse o gritar. El miedo era eviente. El pintor en la sala colgaba su creación en el mismo lugar. El dolor era agudo e insoportable. El sentir la enorme presión en sus dedos la hizó abrir gritar, pero al abrir su boca no salió ni el más mínimo sonido.

El horrible ser mostró rabia y frustración al ver el fallido intento de la niña al pedir ayuda. Tomó con fuerza el rostro de la chiquilla y de forma abrupta le introdujo en la boca una de las peras sobre la mesa. Mónica solo podía desesperarse y llorar. Comenzó el repugnante hombre a darle vueltas al tornillo.

Las púas en los extremos de la pera le desgarraban la piel de sus mejillas. Lenta y dolorosa era la tortura de la pequeña e ingenua Mónica. Su desesperación y miedo sucumbieron cuando escuchó el horrible sonido de las púas al perforar su piel…

Pesadilla o... D.D.S.

Era fin de semana, planeábamos con mi esposa visitar a mi madrina a quien quiero mucho y por cosas del trabajo no había visitado hace algún tiempo, las maletas listas y emprendimos el viaje.

Ya en el bus hacía un calor insoportable consecuencia de eso nos quedamos dormidos.
– Nos despierta un grito: “servidos señores”
– Mi amor despierta nos pasamos estamos en la parada del bus.
-¿La parada del bus?, abro los ojos y quedo muy confundido, veo campo, montañas animales de granja… habíamos llegado a una especie de complejo vacacional.

Sin salir de mi asombro viene a mí una señora ya mayor y me dice.

-Bienvenidos mi nombre es Gloria, mi esposo y yo dirigimos este complejo vacacional.
– ¿Retiro vacacional?, debe haber un error, mi esposa y yo nos dirigíamos a otra parte a visitar un familiar en la ciudad capital.

-Entiendo, lo que pasa es que usted y su esposa se ganaron una estancia con todo pagado en nuestro complejo, y decidimos no comunicarles para darles la sorpresa…

-¿Ganamos?, pero si no hemos entrado a ningún concurso que yo recuerde y el bus en el que llegamos no era el que cogimos…

– Le agradezco Sra. Gloria pero no podemos aceptar, tenemos que regresar a ciudad capital, indíquenos por favor donde cogemos el bus de regreso…

– Mi mujer habló entonces – Mi Amor es la primera vez que ganamos algo, además hace rato que no pasamos un momento solos tu y yo, siempre esta la familia de por medio…

– Lo siento otra vez será mi vida (… no me convence todo este asunto…)

-Pero mi vida…

-¡¡He dicho que no!!

-No se enoje joven, entendemos pero antes de que se vaya acéptenos por lo menos una comida, la sazón de aquí es la mejor no se arrepentirá…

-Mmmmmmm

-Mi vida di que si.

-Bueno pero comemos y nos vamos.

La comida estaba exquisita, (muy raro que en un sueño se disfrute de sabores y fragancias), aun así estaba muy inquieto quería salir corriendo de ahí, luego de acabada la comida nos disponíamos a salir pero…

-¡¡Atención!! A todos nuestros invitados les invito a pasar a la sala de recepciones para un pequeño número artístico…

Mi esposa me quedó viendo con cara de yo no fui… y… ya me lo esperaba…

-Mmm esta bien pero se acaba y nos vamos ni un segundo mas.

El salón no era muy grande, tenía dos entradas y estábamos como muchas personas, de todas las edades, familias completas incluso, el espectáculo demoraba en empezar y nos estábamos empezando a cansar de esperar.

– Mi vida anda y pregunta si esto se demora más, de ser así nos vamos.

Mi esposa salió del salón, se demoró por lo que me enoje más aun… una chica muy linda se acerca a entablar conversación.

– Hola mi nombre es Mónica, ¿También te ganaste la estancia vacacional?

– Hola mucho gusto si así fue, de hecho nos la ganamos con mi esposa…

-Ahh eres casado… perdón…

-Tranquila no pasa nada… por cierto salió a preguntar a que hora empieza esto y ya es un buen rato que no regresa…

-Si quieres la busco por ti… Mmm gracias me harías un gran favor se llama Alexandra es bajita delgada piel trigueña…

– OK yo la busco…

La chica salió del salón por la entrada 1 y al cabo de un rato entra por la 2° puerta… asustada…

– ¿Qué paso y mi esposa?…

– Afuera no hay nada!!!… es un callejón sin salida!!!

– ¡¡Como!! Si llegamos aquí desde el comedor…

Salgo a ver que pasa y efectivamente fuera de ese salón no había nada solo un pasadizo que conectaba las dos puertas…

– Como puede ser posible, ¿Dónde esta mi esposa?

Regreso al salón y empieza la pesadilla el esposo de Gloria entra con expresión de demencia y empuñando una hacha con sangre en su filo… sin previo aviso levantó su hacha y le cortó la cabeza a uno de los invitados, estalló el pánico y toda la gente se dirigía hacia la otra entrada, por la que ingresó Gloria con un cuchillo en la mano que parecía mas espada que cuchillo…, de pronto asesinó a Mónica atravesándola con su cuchillo como si fuera mantequilla…

El esposo de Gloria se lanzó contra mi… estaba congelado no sabía que hacer di un paso atrás y me tropecé con una silla, caí al suelo esquivando de pura suerte el hachazo… Reacciono y estando en el suelo le puse zancadilla y cayó… alcanzo a quitarle el hacha y sin pensarlo dos veces le incrusté el hacha en su espalda…

Gloria viene contra mi… me ataca esquivo la puñalada y le pego con el mango del hacha cae al piso le incrusto el hacha en su espalda… me doy media vuelta y… ¿se levanta?… ¿pero como? Ya no era gloria, su pelo empieza a caer, su cara se desfigura sus ojos ahora son rojos y sale sangre de su boca… aciertó otro hachazo esta vez en su hombro… sigue en pie, me pega vuelo al otro lado de la habitación…

-Maldito!!.. Mataste a mi esposo… era un buen esclavo ahora tu ocuparás su lugar…

El resto de la gente no halla como escapar sólo dan vueltas en círculo por las entradas encajonadas…

El golpe fue fuerte se me nubla la vista y empiezo como a desmayarme… me acuerdo de mi esposa y saco fuerzas de donde no hay… encuentro una escoba la parto dejando punta en un extremo y me lanzo contra ella consigo clavarle la madera en su pecho cae al piso y recupero el hacha incrustada en su hombro… al verla indefensa le corto la cabeza, la cabeza rueda en el piso y cuando se detiene me dice.

– ¡¡Maldito seas… pero igual no encontraras a tu esposa!!!

-¿Dónde esta? ¿Qué le hiciste?… ¡¡¡Contesta!!!

La cabeza guarda silencio, la arrojo y salgo del salón me fijo que hay una parte débil en el muro, con el hacha a pura fuerza bruta me hice una salida…

Salimos todos y quedo aun mas confundido estamos en… ¿Una playa?… empiezo a correr por la orilla del océano, desesperado y sin rumbo veo a lo lejos una cueva… me acerco y escucho un grito… ¡¡Es mi esposa!!! Con lo que me queda de fuerzas corro hacia la cueva pero al ingresar me topo con un demonio… no le puse atención me lancé sobre él, estaba furioso…

– ¿Dónde esta mi esposa?… empiezo a golpearle… habla o no respondo!!!

Sin decir palabra me señala el fondo de la cueva, había una jaula suspendida en el aire, lo dejo ahí y corro hacia la jaula conforme me acerco se siente una pestilencia espantosa, mi mente empieza a imaginar lo peor…

Alcanzo la jaula, la abro y… mi esposa no esta… en su lugar hay… ¿fetos?!! cuatro fetos en descomposición.

-¿Cómo?… ¿por qué?… ¿qué pasó?…

La desesperación me gana la batalla y empiezo a llorar y a gritar como loco.

De pronto miro hacia la entrada de la cueva y veo una silueta humana… abro bien los ojos y… es mi esposa!!! Estaba sucia y desnuda parecía una vagabunda… corro hacia ella la abrazo y al borde de la locura me cuenta lo que le pasó…

¡¡Imposible!!! Fuera del salón de recepciones habían pasado meses…

– Cuando salí a preguntar lo que me pediste, me capturó Gloria junto con su esposo y me encerraron en esa jaula fue horrible un demonio me custodiaba me daban de comer de vez en cuando y pasaron los meses, con esas condiciones no pude hacer nada!!! Aborté a nuestros hijos lo siento mi amor…

Cuando mi esposa salió de ese salón estaba embarazada iban a ser cuatrillizos… la noticia me destrozó por completo, pero ya no se podía hacer nada…

Mi esposa y yo llorábamos desconsoladamente por lo que pasó, yo sentía ira, miedo, confusión, y mucho mucho dolor mis enfrentamientos con la pareja y el demonio empezaban a cobrar factura…

De pronto desperté estaba en mi casa en mi cama con mi esposa eran como las 2 AM en el reloj, estaba sudando y llorando de pronto suena mi celular, un mensaje de texto llega…

Un nuevo mensaje de texto de ¡¡¡GLORIA!!!

La desesperación me invade y… desperté… ahora si desperté era el mundo real sudando y llorando… muy muy agitado al borde de un infarto… respiro hondo y me tranquilizo… solo fue una pesadilla… ¿o no?…