sábado, 12 de noviembre de 2016

La disidencia y la imagen. Álvaro Rodríguez Torres.

Del aire hacia fuera;

en todo caso lejos del tiempo y el azogue

engendra la imagen sobre el vidrio.

Ni antes ni destino:

¿A qué lugar, a qué cielo de los mundos

habrá huido la luna mortal?

Para alguien que aún no regresa en el tiempo II. Álvaro Rodríguez Torres.

Llueve,

y mientras el agua me arrulla,

recuerdo y escucho.

¿Escucho lo recuerdo?

En ese caso te estaría oyendo:

tu voz suena como un coro,

no una sino muchas veces.

En el mundo interpretado I. Álvaro Rodríguez Torres.

Cuerpo cierto y sombra equivocada,

la luz es también la soledad del ojo

y lo contemplado.

Mas ¿hasta cuándo?

Hasta que la lluvia descienda a la nube

y la luna abandone su órbita legendaria.

Para alguien que aún no regresa en el tiempo I. Álvaro Rodríguez Torres.

Tu amistad como un amor no menos lúcido,

una marea que desobedeciera a la luna;

días de aguas altas hasta cubrir las rocas,

y luego ?enfática- la resaca.

Pero la sangre sabe,

ninguna levedad impugna su destreza;

de lo vivido en aquellos días

quedan en verdad algunos momentos,

ya la invulnerable a la mala memoria

ya las pretensiones del tiempo.

El rostro de Ana. Álvaro Rodríguez Torres.

Tu rostro, aire que comienza

y mirada que no termina sólo en la mente

o la profundidad del corazón.

Nada parecer amenguar tu rostro que vive,

ni los días que pasan

ni el tiempo que muere lejos del sol.

Tu rostro, tan cerca de ti

pero más cerca del alma incomprensible,

gracia

gracia y perdón.